Un reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) estimó que la deuda pública de Argentina caerá al 73,1% del PBI en 2025, frente al 85,3% proyectado para 2024. La mejora se explicaría por el programa de equilibrio fiscal que lleva adelante el Gobierno nacional y por el repunte del producto medido en dólares, producto de la apreciación real del peso.

El dato surge del documento técnico del staff del FMI que acompaña el nuevo acuerdo firmado con el país. Allí se detalla que, tras alcanzar un pico del 155,4% del PBI durante la gestión de Alberto Fernández, la deuda se reduciría más de 12 puntos en un año, lo que representaría uno de los mayores descensos de las últimas décadas.

Objetivo: reducir riesgos y recuperar crédito externo

El organismo internacional resaltó que la estrategia del Tesoro continuará enfocada en disminuir los riesgos de refinanciamiento en pesos. Esto incluye extender vencimientos, sustituir bonos indexados por instrumentos a tasa fija y aprovechar el proceso de desinflación para mejorar el perfil de deuda.

También se proyecta que, con una mayor estabilidad macroeconómica, se pueda recuperar el acceso a los mercados internacionales a partir de 2026. En ese marco, el Fondo destacó la importancia de seguir acumulando reservas, conseguir financiamiento multilateral adicional y sostener el superávit primario alcanzado este año.

A su vez, se valoró la continuidad del ajuste del gasto público, la reforma impositiva y la reorganización de esquemas de coparticipación y jubilaciones. El FMI recomendó preservar recursos para obra pública y asistencia social, sin comprometer el ancla fiscal.

Un alivio parcial en una historia de endeudamiento cíclico

A pesar de la mejora proyectada, Argentina sigue entre los países con mayor ratio de deuda pública sobre el PBI. Según los datos del World Economic Outlook del FMI, desde 1950 el promedio nacional fue de 43,1%, aunque en al menos seis ocasiones superó el 100%. El pico más reciente fue en 2023, con un 155,4%.

El informe ubica a la Argentina entre los cuatro países emergentes más endeudados junto a Sri Lanka, Egipto y Ucrania. Además, resalta que los períodos de mayor endeudamiento local coinciden con crisis políticas o económicas, a diferencia de otras naciones donde el endeudamiento refleja credibilidad y capacidad de repago, como Japón.

Composición, tipo de cambio y acceso a crédito

Analistas locales subrayan que no solo importa el volumen de deuda, sino su composición y la posibilidad de refinanciarla sin sobresaltos. En este sentido, el giro hacia instrumentos en pesos a tasa fija es visto como una señal positiva, aunque el éxito del plan dependerá de la evolución del tipo de cambio real, la acumulación de reservas y el crecimiento sostenido del PBI.

El FMI también alertó que si bien los indicadores proyectados son alentadores, existe una fuerte sensibilidad a cualquier shock externo o desviación en las metas fiscales. De allí la insistencia en mantener la disciplina fiscal y garantizar condiciones de financiamiento estables.