Cada 11 de noviembre se conmemora el Día Nacional del Linfedema, para concientizar sobre esta afección. La condición se da cuando los vasos linfáticos no son capaces de drenar de manera adecuada el líquido linfático. Afectan, generalmente, un brazo o una pierna. Y que da como resultado la acumulación de líquido rico en proteínas, en un área del cuerpo que ve aumentado su volumen.

El sistema linfático es el encargado de mantener la circulación de la linfa por todo el organismo. Va recogiendo las bacterias, virus y desechos, y transportándolos hacia a los ganglios linfáticos. Allí son filtrados por los linfocitos, para su posterior eliminación.

Aunque suele afectar los miembros superiores o inferiores, el linfedema también puede presentarse en el tronco, abdomen, cara y/o genitales. “Una vez instalado, su curso es lento y progresivo. Es una afección crónica que, sin el tratamiento adecuado, evoluciona a formas invalidantes y afecta la vida social, psicológica, laboral y familiar de quienes la padecen”, explicó la médica especialista en Flebología y Linfología y consultora de la División de Cirugía Venosa y Linfática del Hospital de ClínicasMabel Bussati (MP 57.716).

Según la especialista, de acuerdo a una encuesta realizada desde el Hospital de Clínicas, se trata de una condición que no solo duele o causa inflamación de miembros superiores y/o inferiores del cuerpo. También preocupa, deprime y afecta la autoimagen de muchas personas que conviven con ella.

Origen y tratamientos para el linfedema

Esta afección puede aparecer desde el nacimiento o presentarse en la edad adulta, y afecta por igual a hombres y mujeres. El espectro de causas es muy amplio y abarca tanto una enfermedad propiamente del sistema linfático como otras que lo pueden afectar secundariamente. Como la insuficiencia venosa crónica no tratada o una infección bacteriana o por parásitos, entre otras.

“Es muy importante el diagnóstico y el tratamiento a tiempo para evitar formas discapacitantes. El diagnóstico se alcanza mediante un estudio no invasivo, el ecodoppler, que permite detectar los sitios de reflujo o insuficiencia. Y brinda información al médico para determinar el mejor tratamiento para cada persona, en el cual el autocuidado y la participación de la familia son fundamentales», precisó Bussati. «Esto es porque, además de abarcar una mejora en los hábitos cotidianos, hay que aprender a convivir con síntomas y situaciones nuevas”.

Existen diferentes tratamientos farmacológicos para el linfedema con medicamentos que actúan a nivel de la microcirculación y son fundamentales para disminuir los síntomas. Asimismo, el abordaje, según Clínica Mayo, puede incluir vendajes de compresión, masajes, drenaje linfático manual y medias de compresión. Bombeo neumático secuencial, cuidado minucioso de la piel y, en raras ocasiones, cirugía para eliminar el tejido inflamado o para crear nuevas vías de drenaje.