A más de tres semanas de encontrado el cuerpo en la cisterna de Chacabuco 59, los peritos confirmaron que el cadáver es de Gabriela Picciuto. La identidad de la víctima es esencial para continuar con la investigación del homicidio.

El resultado de las pruebas que cotejaron el ADN de los restos hallados el 12 de mayo en el domicilio céntrico con los de un familiar de Gabriela Picciuto dieron positivo. Aunque las posibilidades de que fuese otra persona eran casi nulas, esta confirmación permite continuar con el rumbo que habían establecido desde el Ministerio Público Fiscal.

Con la identidad determinada, los investigadores desarrollan la hipótesis del móvil. Por un lado, apuntan a su exmarido, quien está con prisión preventiva, y cuya participación en el crimen habría girado en torno a la venta de la propiedad donde los obreros hallaron a Picciuto. La segunda suposición no descarta el femicidio y tiene como principal sospechoso a la pareja de la víctima, quién hasta el momento está prófugo.

Asimismo, continúa detenida una trabajadora sexual que residía en una de las habitaciones que alquilaba la mujer de 48 años. Testigos afirmaron que la joven se había mudado de manera repentina y extraña entre el hallazgo del cuerpo y la denuncia de desaparición de la víctima. Siguiendo esta línea, la Policía halló la tarjeta de débito y el DNI de Picciuto en el nuevo domicilio de la sospechosa.