Moody’s advirtió qué necesita el «Súper RIGI» para atraer más inversiones a la Argentina
Moody’s analizó el proyecto de “Súper RIGI” anunciado por el Gobierno y sostuvo que la iniciativa podría mejorar la competitividad de nuevas inversiones en la Argentina. La calificadora señaló que el esquema ampliaría el alcance del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, pero advirtió que su éxito dependerá de la aprobación legislativa, la estabilidad de las reglas y el contexto macroeconómico.
El informe indicó que el nuevo régimen tendría un efecto positivo para compañías de energía, minería, hidrocarburos e infraestructura. También podría abrir la puerta a sectores con mayor peso tecnológico, como infraestructura digital, manufactura avanzada y proyectos industriales intensivos en innovación.
Qué propone el «Súper RIGI»
El proyecto que el Gobierno enviará al Congreso apunta a crear una versión ampliada del RIGI para inversiones de entre USD 200 millones y USD 600 millones. Según Moody’s, el nuevo esquema podría incluir mayores garantías de estabilidad, más flexibilidad cambiaria y beneficios fiscales adicionales para proyectos de largo plazo.
El RIGI vigente ya contempla estabilidad tributaria, aduanera y cambiaria por hasta 30 años. También incluye una alícuota reducida del impuesto a las ganancias del 25%, depreciación acelerada, devolución de IVA durante la etapa de construcción y mayor acceso al mercado cambiario para pagar dividendos y deuda.
Para la calificadora, esos instrumentos mejoraron la economía de los proyectos aprobados hasta ahora. La reducción de la carga impositiva efectiva y la protección frente a cambios regulatorios ayudaron a volver más atractivas inversiones que requieren grandes desembolsos y tienen plazos largos de recuperación.
Los factores clave para atraer capitales
Moody’s remarcó que la previsibilidad regulatoria será uno de los elementos decisivos. En proyectos de energía, minería o infraestructura, los inversores necesitan reglas estables durante varios años para tomar decisiones de financiamiento. Por eso, la posibilidad de sostener condiciones tributarias y cambiarias aparece como un punto central.
La agencia también señaló que una profundización del régimen podría facilitar el acceso al financiamiento internacional. Si las reglas son claras y duraderas, las compañías podrían conseguir capital a menor costo para proyectos multimillonarios.
Otro aspecto destacado fue la posible expansión hacia sectores de tecnología e innovación. Infraestructura digital, manufactura avanzada y desarrollos industriales de alto valor agregado podrían beneficiarse si el régimen les garantiza estabilidad de largo plazo y reglas claras para importar equipamiento, recuperar IVA y repatriar divisas.
Los riesgos que todavía pesan
Pese al potencial del “Súper RIGI”, Moody’s advirtió que el régimen no alcanza por sí solo para resolver los problemas estructurales de la economía argentina. La inflación, la volatilidad cambiaria y la baja credibilidad de las políticas económicas siguen afectando el costo del financiamiento y el apetito de los inversores.
La calificadora señaló que incluso los proyectos con protecciones legales importantes continúan expuestos a riesgos sistémicos en escenarios de estrés. Esa advertencia apunta a una preocupación frecuente entre inversores internacionales: que un cambio político o una crisis macroeconómica modifique las reglas de juego.
Por eso, el informe marcó tres condiciones centrales para que el nuevo régimen funcione: aprobación legislativa, implementación consistente y capacidad de sostener las reglas a través de distintos ciclos políticos.
El balance del RIGI vigente
Moody’s consideró que el desempeño inicial del RIGI fue sólido. Según el informe, hasta comienzos de 2026 se habían aprobado 14 proyectos por unos USD 27.000 millones, mientras que otros 36, por alrededor de USD 97.000 millones, seguían en evaluación.
Desde entonces, el Gobierno confirmó nuevos ingresos al régimen. Con la aprobación de la expansión del complejo de litio Cauchari Olaroz y del proyecto de cobre San Jorge, el total ascendió a 16 proyectos aprobados por cerca de USD 30.000 millones.
Energía y minería concentran la mayor parte de las inversiones. Entre los proyectos aparecen iniciativas de gas natural licuado, oleoductos, cobre, litio, oro, infraestructura energética y puertos. Para Moody’s, estos sectores podrían ser los más beneficiados si avanza el “Súper RIGI”, porque dependen especialmente del acceso a divisas, la estabilidad tributaria y la previsibilidad regulatoria.
Dónde se concentran las inversiones
La provincia de Río Negro aparece como la principal receptora de inversiones aprobadas bajo el régimen, con alrededor de USD 18.000 millones. La mayor parte está vinculada a infraestructura de gas natural licuado y oleoductos asociados a Vaca Muerta.
Luego se ubican San Juan, con USD 3.700 millones en proyectos de cobre y litio, y Salta, con USD 3.100 millones en iniciativas de litio y oro. El mapa confirma el peso creciente de los recursos naturales y de la infraestructura energética dentro del nuevo ciclo de inversiones que busca impulsar el Gobierno.
Para Moody’s, el “Súper RIGI” puede mejorar las condiciones de entrada para capitales de gran escala. Pero la señal de fondo es clara: los beneficios fiscales y cambiarios serán relevantes solo si vienen acompañados por estabilidad política, reglas duraderas y un entorno macroeconómico más previsible.