A pesar de que el presidente Javier Milei no mencionó específicamente la eliminación del cepo cambiario en su discurso de inicio de 2025, el Gobierno y el Banco Central ya han asegurado que la unificación del tipo de cambio se llevará a cabo durante este año. Aunque la estrategia está definida, los detalles del proceso y su cronograma aún son inciertos. La salida del cepo será gradual, levantándose «capa por capa», lo que significa que no se eliminarán todas las restricciones de una vez.

Uno de los primeros pasos podría ser la reducción del «crawling peg», el mecanismo de devaluación mensual del peso frente al dólar. Actualmente, este sistema establece una devaluación mensual del 2%, pero el Banco Central planea reducirlo al 1% en enero, considerando que el 2% ya no es efectivo para controlar la inflación y podría crear un piso demasiado alto para los objetivos del Gobierno.

Dólar único antes de las elecciones

Una de las grandes preguntas es si Argentina volverá a tener un dólar único antes de las elecciones. Aunque la reducción del crawling peg podría ocurrir en el corto plazo, la unificación total del mercado cambiario podría esperar hasta después de las elecciones de 2025. Esto se debe a que el riesgo de una devaluación abrupta podría generar un aumento en la inflación y desestabilizar la baja de precios que el Gobierno ha logrado hasta el momento.

Otro factor importante en este proceso es el “dólar blend”, un sistema que permite a los agroexportadores liquidar una parte de sus divisas a un tipo de cambio más alto. Este sistema ha perdido su atractivo tanto para los exportadores como para el Gobierno, que se plantea eliminarlo en el futuro. La brecha entre el dólar oficial y el dólar libre ha hecho que este esquema ya no sea suficientemente beneficioso para los productores. Además, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha criticado este tipo de medidas, abogando por la eliminación de tipos de cambio diferenciales.

Refuerzo de reservas, clave para la salida del cepo

El principal requisito para la salida del cepo es el fortalecimiento de las reservas del Banco Central. Según el «Objetivos y planes 2025» del BCRA, uno de los pasos fundamentales será recomponer las reservas internacionales netas antes de proceder con la unificación del tipo de cambio. El Gobierno está trabajando en la obtención de fondos frescos, tanto a través de un nuevo acuerdo con el FMI como mediante préstamos de los mercados internacionales, para garantizar la estabilidad de las reservas.

El acuerdo con el FMI, que incluiría desembolsos para reforzar las reservas, sigue siendo una prioridad para el Gobierno. La renegociación de este acuerdo está en marcha, con la esperanza de contar con el respaldo de los Estados Unidos, especialmente considerando que Donald Trump asumirá la presidencia de ese país en breve. Por otro lado, el Gobierno también evalúa recurrir a los mercados internacionales a través de un préstamo REPO, que está prácticamente cerrado desde hace meses, aunque no se apura a firmarlo, ya que el riesgo país continúa disminuyendo.

La incertidumbre electoral y la unificación del tipo de cambio

Un desafío adicional es el impacto que tendrá la unificación del tipo de cambio en el calendario electoral. Algunos analistas creen que levantar el cepo antes de las elecciones podría ser perjudicial para el Gobierno, ya que podría generar un aumento en el valor del dólar que impactaría en los precios y pondría en peligro el logro de la baja de la inflación. En este sentido, muchos sugieren que la unificación cambiaria podría posponerse hasta después de las elecciones para evitar posibles reacciones adversas.

Mientras tanto, el Gobierno sigue avanzando en la desinflación, pero enfrentará el dilema de no permitir que una demora excesiva en la salida del cepo genere expectativas de una devaluación futura. Si bien el mercado no anticipa devaluaciones inmediatas, la incertidumbre sobre la fecha de la unificación del tipo de cambio podría alterar las expectativas económicas.