Sol Quesada es una artista tucumana que triunfa en Punta del Este. En una entrevista íntima con VOVE hizo un recorrido no solo por su formación como artista, sino que abrió las puertas de su corazón al contar la felicidad que le produce su música y la nueva vertiente que fluye en su vida con el coaching ontológico.

Consultada acerca de su formación artística, Sol se define como una «artista nata» esto para ella se traduce en la perfección de cada una de las aristas del arte. Si bien hoy por hoy busca destacarse con su voz en el canto, también se prepara en danza con gran disciplina. Nos cuenta que está incursionando en la bio-danza que le permite entender al cuerpo no solo como instrumento para la vida sino como un templo en el que «habitamos nosotros» con todo lo que ello implica.

Su carrera artística cuenta, hoy con mucho éxito en Punta, está atravesada por el estudio de ópera y comedia musical en Estados Unidos desde muy pequeña y también en la Escuela de Julio Boca. Además, participó en Talento Argentino y en Soñando por cantar, programas nacionales. A su vez tuvo una participación en la despedida del jugador Diego Milito en la cancha de Racing y también cantó en el Teatro Colón.

Sol también detalla que este 2021 que pasó, para ella desde su sentir fue un año que la transformó. Tomando como su filosofía la idea de comenzar a entenderse y aceptar que hay nuevos propósitos en la vida le abrió paso para vivir de una manera más consiente. «Me considero una alma muy aventurera», señala y detalla que muchas personas destacan esa personalidad que ella lleva adelante, aquella de darlo todo, con mucha intensidad.

Sobre este último año es cuando la artista resalta que se ha embarcado en la carrera del coaching ontológico, y que ello significó que comenzara a conocerse y a entrenarse. Esta nueva faceta en su vida le ha permitido conocerse más y resaltar la idea de poder elegir cómo percibir las cosas nos pasan y poder ser quienes nosotros queremos ante es situaciones que se nos presentan en la vida diaria. Además de poner al servicio su aprendizaje para acompañar a un otro.

Sol se considera una eterna aprendiz, por ello, destaca que sus metas de cara a este 2022 no solo la tiene con esta energía de aprender aún más, sino que también quiere incursionar en el dictado de talleres en Tucumán. La artista augura un gran año en medio de este camino que comenzó a recorrer y que la tienen muy feliz con su familia integrada por su hija Valentina y su esposo Jerónimo Bidegain, exjugador de Voley.