Milei gana poder en Diputados y la oposición teme quedar atrapada en un bloqueo permanente
La Libertad Avanza terminó de afirmarse en la Cámara de Diputados y ya controla casi la mitad de las presidencias de las comisiones permanentes que fueron conformadas hasta ahora. Con el respaldo de aliados del PRO y la UCR, el oficialismo consiguió quedarse con los espacios desde donde se define qué temas se tratan, cuándo se reúnen los cuerpos y qué proyectos logran avanzar en el recorrido parlamentario.
El reordenamiento interno se dio después de que el oficialismo sumara diputados provenientes de otros bloques y lograra consolidarse como primera minoría. Ese nuevo mapa le permitió avanzar sobre áreas sensibles de la Cámara baja y reforzar una estrategia que la oposición ya describe como un cerrojo para cualquier agenda que no salga directamente del Poder Ejecutivo.
El oficialismo se quedó con la mitad de las presidencias
Hasta ahora fueron conformadas 35 de las 46 comisiones permanentes de Diputados. En ese esquema, La Libertad Avanza obtuvo la presidencia en 17 y además se aseguró 13 vicepresidencias. La proporción, por sí sola, ya muestra una posición dominante dentro del funcionamiento parlamentario.
Si a esos números se suman las comisiones que quedaron en manos del PRO y la UCR, el bloque oficialista y sus socios alcanzan 20 presidencias. Eso implica que el Gobierno y sus aliados manejan más de la mitad de los cargos desde los que se ordena el movimiento legislativo, en un momento en que la Casa Rosada busca acelerar su propia agenda en el Congreso.
Comisiones clave y control del temario
El interés del oficialismo no quedó limitado a comisiones de peso clásico, como Presupuesto. También avanzó sobre áreas donde la oposición suele intentar instalar reclamos incómodos para el Gobierno, entre ellas Discapacidad y Educación. El objetivo es claro: controlar no solo la cantidad de cargos, sino también la circulación de temas y conflictos dentro de la Cámara.
La semana próxima se espera la conformación de otras ocho comisiones, entre ellas Juicio Político, donde el oficialismo impulsa a Lilia Lemoine. También busca quedarse con Peticiones, Poderes y Reglamento. Si concreta esos movimientos, terminará de blindar un esquema que hoy ya aparece muy favorable para el bloque libertario.
La oposición denuncia un cerrojo legislativo
En distintos bloques opositores admiten que el escenario cambió fuerte desde la llegada de Milei al poder. Legisladores con años de experiencia en Diputados señalan que nunca habían visto un avance tan marcado del oficialismo sobre la estructura interna de la Cámara, ni siquiera durante los años de mayor peso del kirchnerismo.
La preocupación no pasa solo por la cantidad de presidencias. El problema, según reconocen, es que esas posiciones permiten manejar convocatorias, demorar reuniones y bloquear cualquier intento de tratar proyectos impulsados desde afuera del Ejecutivo. Fondos para educación, discapacidad y otros temas sensibles ya aparecen dentro de esa pelea.
El largo camino para romper el bloqueo
Desde la oposición explican que sacar adelante un proyecto sin el aval del oficialismo se volvió cada vez más complejo. El procedimiento obliga a reunir quórum para una sesión, conseguir 129 votos para emplazar una comisión, lograr las firmas para dictaminar, volver a pedir sesión y luego reunir nuevamente quórum y mayoría para aprobar la iniciativa.
A todo eso se suma un dato que condiciona cualquier estrategia: el veto presidencial. Si Milei decide rechazar una ley, el proceso se vuelve todavía más difícil. Por eso, en los bloques no oficialistas ya hablan de un año largo, con mucha negociación entre espacios y una seguidilla de intentos por coordinar una agenda común.
La agenda que el Gobierno ya puso sobre la mesa
Mientras afianza su control interno, el oficialismo avanza con su propio cronograma parlamentario. El Ejecutivo ya envió al Congreso el proyecto de Ley Hojarasca y también el de “inviolabilidad de la propiedad privada”, además de anticipar nuevas iniciativas para los próximos días.
Entre los temas que buscará mover figuran también el debate por la Ley de Glaciares, que ya tiene media sanción, y otros proyectos vinculados con la desregulación y la propiedad privada. Con este dominio sobre las comisiones, la Casa Rosada gana una herramienta clave para marcar el ritmo del debate y filtrar qué llega al recinto.
Un año parlamentario con más tensión
El nuevo reparto de poder en Diputados deja al oficialismo mejor parado para defender su agenda y frenar iniciativas ajenas. Al mismo tiempo, obliga a la oposición a repensar su estrategia en una Cámara donde el problema ya no pasa solo por los votos, sino también por el control de la maquinaria parlamentaria.
La discusión recién empieza, pero el mensaje político ya quedó claro. Milei no solo quiere mayoría en el recinto: también busca manejar desde adentro los resortes que deciden qué se discute y qué queda guardado en un cajón.