En medio de la disputa entre sindicatos y el Ministerio de Economía por el tope salarial del 1% mensual, la UOCRA firmó una suba del 3,2% para el bimestre mayo-junio. El acuerdo incluye dos cuotas acumulativas del 1,2% y 1%, además de dos sumas fijas no remunerativas de entre 35.000 y 40.000 pesos. Así, el gremio que lidera Gerardo Martínez se convirtió en uno de los pocos en cerrar paritarias dentro del esquema oficial.

El incremento se completará con una revisión el próximo 17 de junio para evaluar el desfase frente a la inflación. La negociación había entrado en tensión esta semana, cuando la conducción sindical declaró el estado de alerta y movilización en todo el país, en reclamo por una recomposición que contemplara la pérdida del poder adquisitivo.

El entendimiento entre la UOCRA y la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) prevé ahora que la Secretaría de Trabajo, encabezada por Julio Cordero, homologue el aumento sin objeciones.

Comercio, Alimentación y UOM en conflicto

La decisión del sindicato de la construcción contrasta con lo que ocurre en otros sectores. En Comercio, la paritaria firmada por Armando Cavalieri —con aumentos del 5,4% en tres tramos— fue objetada por Economía y sigue sin homologación. Pese a ello, el incremento se aplicó igual, amparado por una cláusula consensuada entre gremio y empresarios.

En paralelo, la Federación de Trabajadores de la Alimentación (FTIA) volvió a movilizarse esta semana para exigir una suba del 2,93% más cláusula gatillo, y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) fracasó en su intento de conseguir un aumento del 6%. El Gobierno ofrece solo un 2% dividido en dos pagos.

Pauta oficial, paritarias tensas

El equipo económico de Luis Caputo busca sostener la pauta del 1% mensual como parte del programa de desinflación. Sin embargo, la resistencia gremial crece y amenaza con profundizarse en las próximas semanas. La UOM ya advirtió que si el martes no hay acuerdo, lanzará paros escalonados.

En este contexto, el entendimiento alcanzado por la UOCRA se presenta como una excepción, pero podría convertirse en referencia si la presión del Gobierno logra imponerse. Por ahora, el escenario paritario sigue fragmentado y en disputa.