JP Morgan mantiene su apuesta por Argentina y ve condiciones para un nuevo ciclo de inversión
El banco de inversión JP Morgan volvió a expresar una visión optimista sobre la economía argentina y aseguró que el proceso de desregulación y las reformas estructurales impulsadas por el Gobierno están sentando las bases para un crecimiento de la inversión más sostenido, aunque advirtió que persisten riesgos que deberán ser monitoreados.
En un informe dirigido a clientes, la entidad señaló que buena parte del mercado sigue concentrada en el proceso de estabilización macroeconómica y en el regreso del país a los mercados internacionales, lo que ha relegado el análisis de los cambios microeconómicos que ya comienzan a impactar en la actividad.
Un impulso “subestimado” que empieza a cambiar el escenario
Según JP Morgan, existe un motor clave que aún no ocupa el centro del debate económico: la liberación del potencial de crecimiento a partir de reformas microeconómicas. Para el banco, este proceso es fundamental para explicar la mejora gradual en las decisiones de inversión tras años de estancamiento.
Si bien la inversión fija mostró una caída secuencial desestacionalizada en el tercer trimestre de 2025, los analistas destacaron que el nivel se ubicó casi un 9% por encima del promedio histórico 2004–2024 y un 2% por encima de los registros del cuarto trimestre de 2023.
Los shocks que interrumpieron el rebote en “V”
El informe recordó que el fuerte rebote observado entre el segundo trimestre de 2024 y el primero de 2025 se vio interrumpido por una serie de shocks de política económica que afectaron la formación de capital.
Entre los factores mencionados aparecen las disrupciones cambiarias vinculadas al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en abril y el mantenimiento de condiciones monetarias “excepcionalmente contractivas” hasta el tercer trimestre, en un contexto marcado por la cercanía de las elecciones de medio término.
Proyecciones de largo plazo y comparación histórica
De cara a los próximos trimestres, JP Morgan proyectó no solo una recuperación de la inversión real, sino también un retorno a una trayectoria ascendente comparable al ciclo de expansión registrado tras la crisis de la convertibilidad, entre 2004 y 2007.
En el tercer trimestre del año pasado, la inversión total alcanzó el 20,4% del PBI, lo que implicó una suba de 1,3 puntos porcentuales frente al mismo período de 2024 y de 1,2 puntos respecto del promedio de las últimas dos décadas. Aun así, el nivel se mantiene 2,7 puntos por debajo del máximo alcanzado en 2011.
Maquinaria en alza y construcción rezagada
El informe identificó que la recuperación estuvo impulsada principalmente por la inversión en maquinaria, equipos y transporte. En contraste, la construcción mostró un desempeño más débil durante la gestión de Javier Milei, afectada por el ajuste fiscal y el freno a la obra pública.
De acuerdo con el análisis, si el sector de la construcción hubiera evolucionado en línea con el promedio 2004–2023, la inversión total habría alcanzado el 21,7% del PBI, cerca de niveles récord.
Austeridad fiscal y expectativas de recuperación
JP Morgan explicó que el bajo desempeño de la construcción responde, en gran medida, a la política de austeridad del Gobierno. Los recortes del gasto público para sostener el superávit fiscal derivaron en la paralización de numerosos proyectos de infraestructura y en una fuerte reducción de la inversión estatal.
No obstante, el banco consideró que el panorama podría mejorar en los próximos meses, a medida que avance la desregulación, se reduzcan los costos financieros y los organismos multilaterales comiencen a aportar financiamiento para proyectos de infraestructura.
Riesgos macroeconómicos que siguen latentes
Pese al tono favorable, el informe advirtió que la sostenibilidad del proceso inversor dependerá de la capacidad del Gobierno para preservar la estabilidad macroeconómica, profundizar la agenda de reformas y garantizar el acceso al financiamiento externo y doméstico.
JP Morgan alertó que eventuales reversiones del contexto macroeconómico, un aumento de la incertidumbre en materia de políticas o shocks externos podrían afectar la formación de capital y ralentizar el crecimiento potencial.
Inversión extranjera directa y señales mixtas
El banco también destacó que, por primera vez desde 2003, la inversión extranjera directa mostró un saldo negativo. Según datos del Banco Central, entre enero y noviembre de 2025 se registró una salida neta de USD 1.521 millones, explicada principalmente por ventas de activos y desinversiones de compañías bajo control extranjero.
Aun así, en otro reporte, JP Morgan sostuvo que la actividad comenzó a dejar atrás los tropiezos de octubre y noviembre. Los datos preliminares de diciembre mostraron subas en la producción y venta de autos, un repunte en las ventas de cemento y una mejora en el consumo minorista, aunque con caídas en importaciones y exportaciones.
En este contexto, la entidad mantuvo sin cambios su proyección de crecimiento del PBI para 2026, estimándolo en un 3,4% interanual.