Por orden del Tribunal Supremo de Justicia, la policía brasileña comenzó a desalojar este lunes los campamentos golpistas que los partidarios del expresidente Jair Bolsonaro mantenían desde hace dos meses ante el cuartel general del Ejército en Brasilia así como en otras ciudades del país, tras los sucesos de violencia e intento de «golpe de Estado«.

El decreto remarca la “desocupación y la disolución total, en 24 horas, de los campamentos realizados en las inmediaciones de los cuarteles generales y otras unidades militares para la práctica de actos antidemocráticas”.

Al menos 1.200 personas fueron detenidas frente al cuartel general del Ejército en Brasilia, según informó Globo. Los simpatizantes del ex mandatario están siendo trasladados a la sede de la Policía Federal en al menos 40 autobuses, en un operativo que pretende instalar la paz social que se vio interrumpida.

También la justicia estableció un perímetro de seguridad no sólo en la plaza de los Tres Poderes, sino también en las residencias de los principales cargos políticos. De hecho, tras la gravedad de lo sucedido, acción tildada de “terrorista” y “golpista” por el Gobierno, el mismo domingo se especulaba sobre posibles ataques contra Lula Da Silva y su gabinete.

Además se ordenó la suspensión durante 90 días del gobernador Brasilial, Ibaneis Rocha, por su proximidad a Bolsonaro. La medida se produce debido a que el gobierno de Brasilia facilitó los asaltos, cambiando el sábado las normas de acceso a las inmediaciones de la plaza y con la pasividad de la policía.