El Banco Central de la República Argentina (BCRA) analiza cambios en la normativa de encajes, la herramienta que regula la porción de depósitos que los bancos deben inmovilizar sin posibilidad de prestar. La revisión llega apenas un mes después de que la entidad endureciera las condiciones mediante la Comunicación “A” 8320, que obligaba a los bancos a integrar encajes de manera diaria, con fuertes penalidades en caso de incumplimientos.

El esquema, dispuesto en plena estrategia oficial para contener al dólar previo a las elecciones bonaerenses, dejó a las entidades sin margen de maniobra y redujo su capacidad de prestar. La consecuencia fue inmediata: líneas de crédito canceladas, adelantos en cuenta corriente en caída y un freno en la expansión del financiamiento privado.

Qué cambios se evalúan

Según fuentes oficiales, la alternativa en estudio permitiría que los bancos integren los encajes en períodos de tres días, con un mínimo diario cercano al 80% o 90% de la exigencia actual. El objetivo es liberar parte de la liquidez diaria sin modificar el nivel total de encajes, que hoy equivale a $53,50 de cada $100 captados del público: el nivel más alto desde 1993.

La modificación daría algo de oxígeno a las entidades para mejorar la disponibilidad de crédito. En la práctica, el stock total de préstamos en pesos al sector privado se estancó en torno a los $78 billones, mientras que los adelantos en cuenta corriente cayeron de $9,4 a $7,7 billones en el último mes.

Reuniones con bancos y cautela oficial

La flexibilización fue discutida en un encuentro entre autoridades del BCRA y representantes de los principales bancos privados. Allí se insistió en la necesidad de aliviar la normativa para evitar que la única salida sea volcar recursos a títulos públicos, en detrimento del financiamiento al sector productivo.

“Nos piden que trabajemos de bancos, pero con estas reglas nos empujan a no prestar”, se quejaron algunos ejecutivos en privado. Sin embargo, la decisión final deberá sortear las reservas de la Casa Rosada, que teme que una mayor disponibilidad de pesos ociosos incremente la presión sobre el mercado cambiario.

Medidas complementarias

En paralelo, el Banco Central aprobó la Comunicación “A” 8325, que flexibiliza la posición de contado en moneda extranjera de los bancos. Desde ahora, podrán excluir del cómputo los créditos en divisas que capten del exterior —ya sea de bancos multilaterales, agencias oficiales de crédito u organismos internacionales— siempre que esos fondos se destinen a financiar operaciones en pesos con cobertura de riesgo cambiario.

La doble estrategia apunta a dar señales de distensión al mercado tras la derrota electoral del oficialismo en Buenos Aires. Es decir, sin abandonar la disciplina monetaria que el Gobierno considera central para sostener la estabilidad cambiaria.