El banco de inversión Barclays planteó que el nivel actual del tipo de cambio está funcionando como un freno para la actividad en la Argentina. En un informe reciente, la entidad sostuvo que la apreciación del peso estaría afectando la recuperación del empleo formal y de los salarios reales, sobre todo en los sectores que más mano de obra concentran.

Según ese diagnóstico, la economía exhibe una mejora desigual. Mientras rubros como la agricultura, la minería y las finanzas muestran avances, otras áreas más ligadas al mercado interno y al empleo, como la industria manufacturera, el comercio, la construcción y la hotelería, siguen mostrando señales de debilidad. Para Barclays, esa diferencia sectorial no solo condiciona la recuperación, sino que también puede erosionar el respaldo político al rumbo económico.

El dólar, en el centro del diagnóstico

La entidad británica atribuyó buena parte de ese desempeño dispar al tipo de cambio real. En su visión, el peso estaría en un nivel demasiado apreciado para las necesidades de la economía argentina, algo que termina golpeando la competitividad de los sectores que producen bienes y servicios intensivos en trabajo.

En ese marco, Barclays sostuvo que un tipo de cambio real más débil podría mejorar la actividad, favorecer la creación de empleo y apuntalar los salarios, aunque reconoció que ese movimiento tendría costos inflacionarios en el corto plazo. Aun así, consideró que una eventual corrección sería menos dañina si ocurriera lejos del calendario presidencial de 2027.

Una economía que crece, pero no de manera pareja

El informe descarta que el problema pueda explicarse solo por el reordenamiento derivado de una economía más abierta. Para el banco, ese argumento no alcanza para entender el mal desempeño de varios servicios ni de ramas fabriles que en otras condiciones deberían mostrar mayor fortaleza.

Entre los datos que pone sobre la mesa, Barclays remarcó la debilidad de sectores como la manufactura alimenticia, cuya producción cayó 3% interanual en el cuarto trimestre de 2025. Desde esa lectura, el punto crítico no pasa solo por la apertura económica o el ajuste fiscal, sino por un tipo de cambio que quedó demasiado fuerte frente a la estructura productiva local.

Qué efecto tendría una moneda más débil

La entidad explicó que un dólar más alto tendría un efecto expansivo sobre la demanda. En ese escenario, los servicios locales se volverían relativamente más baratos frente a los bienes, y los bienes producidos en el país ganarían terreno frente a los importados. También cambiaría la lógica del consumo: vacacionar dentro de la Argentina sería más conveniente que hacerlo en el exterior, y con el tiempo las exportaciones también podrían recibir un impulso.

Esa lectura parte de una idea más amplia. Para Barclays, el fuerte ajuste fiscal aplicado por el Gobierno y la apertura de la economía son elementos clave del proceso de normalización, pero al mismo tiempo enfrían la demanda agregada. Si a eso se suma un peso apreciado, la economía puede quedar funcionando por debajo de su potencial.

La comparación con 2017 y la discusión sobre el equilibrio

Como forma de ilustrar su punto, el banco comparó la situación actual con la de 2017, durante la gestión de Mauricio Macri. Allí señaló que el tipo de cambio real hoy aparece 3% más fuerte que en aquel momento, mientras que las jubilaciones están varios puntos del PBI por debajo y los spreads soberanos resultan mucho más altos, lo que refleja condiciones financieras más restrictivas.

A partir de esa combinación, Barclays concluyó que la economía argentina necesita un tipo de cambio real multilateral más débil para poder crecer con mayor solidez. En su visión, el producto está quedando por debajo del potencial y eso se percibe en la floja performance de los sectores no vinculados al agro o a las actividades primarias.

La otra postura: Caputo rechazó de plano una devaluación

Mientras Barclays plantea ese diagnóstico, el Gobierno sigue defendiendo otra mirada. El ministro de Economía, Luis Caputo, cuestionó con dureza a quienes proponen una devaluación como salida para recuperar competitividad y descartó esa receta durante una exposición en la Bolsa de Comercio de Rosario.

Así, el debate vuelve a instalarse en uno de los puntos más sensibles del programa económico. De un lado, un banco internacional que cree que el nivel actual del dólar limita la recuperación del empleo y de los salarios. Del otro, el oficialismo, que insiste en que devaluar no es la respuesta. En el medio, queda una economía que muestra algunos sectores en expansión, pero todavía no logra trasladar esa mejora al conjunto de la actividad.