Los Pumas ganaron un partido durísimo, luchado, que recién se aseguró a seis minutos del final con un penal. Como siempre, los argentinos sufriendo para avanzar. Pero se ganó, como se necesitaba. Fue 39-27 a Japón en el cierre de la zona D, para quedar segundos y ganar el pasaje. En la otra esquina espera Gales, con cierta tranquilidad por lo mostrado hasta ahora. Los Pumas deben afinar muchas variantes, de cara al partido contra los Dragones Rojos.

Al minuto y nueve segundos, los hinchas argentinos tuvieron una señal, que no iba a ser la luz verde que esperaban. Después de un line-maul (jugada registrada), Chocobares encontró espacio y potencia para filtrase dentro de un ramillete de jugadores y apoyar en el ingoal. Con el penal de Boffelli, la Selección se ponía 7-0.

Fue un golpe que Japón logró asimilar bien, como si no hubiera ocurrido nada. Entonces empezó a construir su partido. Forwards parejos, con un buen scrum y, cada vez que podían, sacaban la pelota afuera para atacar. Claro, son Japón y no Irlanda, y por eso no tienen la precisión del Trébol (aunque también la fueron edificando). Esto sumado a que Argentina comenzó a defender bien, el trámite parecía relativamente controlado. Incluso cuando a Nakamura se le ocurrió ponerse de espaldas y meter un sombrerito que casi termina en try. 

El constante error de Los Pumas

El elenco argentino se mantuvo extremadamente previsible con ese «sistema» de ir a chocar, pasar… y perder la pelota. Ese renacer del juego quedará para otro día, porque fue más de lo mismo al comienzo. Incluso, fue lo que alargó la definición hasta pasados los 70′. Los argentinos no están pudiendo de dar su mejor versión, aquella que pone en jaque a las potencias en el Rugby Championship, y los hizo ingresar en ese selecto grupo. De cara a Gales, el DT Michael Cheika deberá rever todos estos errores, que seguro ya tiene en carpeta, si desean avanzar en el Mundial de Francia 2023.