El Ministerio de Salud de la Nación informó que se detectaron casos de dengue, en 13 jurisdicciones del país. A su vez, indicaron que el promedio semanal de infectados es de 2.000. Y que la totalidad de personas que contrajeron la enfermedad, desde el inicio del brote es de 9.388. De los casos registrados, 8.504 adquirieron la infección en el país, y el resto en viajes al exterior.

Se confirmó que hasta el momento, la circulación de este virus se ha identificado en 13 jurisdicciones: Buenos Aires (3 localidades), Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Catamarca (2 localidades), Chaco (2 localidades), Corrientes (2 localidades), Córdoba (1 localidad), Entre Ríos (1 localidad), Formosa (2 localidades), Jujuy (3 localidades), Salta (9 localidades), Santa Fe (16 localidades), Santiago del Estero (6 localidades) y Tucumán (15 localidades).

Sin embargo, este valor es 30% menor, respecto del promedio registrado durante el mismo período de 2020. Aquel año se transitó la epidemia de mayor magnitud de nuestro país desde la reemergencia de la enfermedad en 1998. El dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito del género Aedes principalmente por Aedes Aegypti.

El Dengue no llega solo

En cuanto a fiebre chikungunya, se registran hasta el momento 528 casos. De los cuales, 166 adquirieron la infección en el país, 129 se encuentran en investigación y 233 adquirieron la infección en otros países. La fiebre chikungunya es una enfermedad viral que, al igual que el dengue, es transmitida por la picadura de mosquitos Aedes infectados. El nombre significa “aquel que se encorva” ya que describe, la apariencia inclinada de algunas personas que lo padecen, por los fuertes dolores articulares.

Los síntomas de la fiebre chikungunya, comienzan generalmente de 3 a 7 días después de la picadura del mosquito. El más común es la aparición repentina de fiebre, a menudo acompañada de dolor en las articulaciones. Otros síntomas que pueden aparecer son: dolor muscular, dolor de cabeza, náuseas, fatiga y erupción cutánea.

Métodos preventivos

La medida más importante de prevención es la eliminación de todos los criaderos de mosquitos. Es decir, de todos los recipientes que contengan agua, tanto en el interior de las viviendas como en sus alrededores. Si estos no pueden eliminarse, debe evitarse el acceso del mosquito a su interior (tapando tanques, aljibes y/o cisternas). También evitar que acumulen agua, dando vuelta, vaciando y cepillando frecuentemente, o poniendo los mismos al resguardo bajo techo (botellas retornables). Es recomendable colocar tela mosquitera en las rejillas.

Para evitar la picadura del mosquito se recomienda utilizar repelente, ropa de manga larga y colores claros. Para proteger a los bebés (que no pueden usar repelente), se debe colocar redes o tules sobre cunas y cochecitos. La aplicación de insecticida, mediante fumigación, está indicada sólo en situación de brote y bajo las indicaciones metodológicas de la normativa nacional vigente.