Denunció un accidente en un gimnasio, reclamó $42,3 millones y perdió el juicio por falta de pruebas
La Justicia bonaerense rechazó una demanda por daños y perjuicios presentada por una mujer que aseguró haber sufrido una grave lesión mientras entrenaba en un gimnasio de Merlo. La reclamante exigía una indemnización de $42,3 millones por incapacidad, daño moral y gastos derivados del tratamiento. El Juzgado en lo Civil y Comercial N° 11 de Morón concluyó que no logró demostrar cómo ocurrió el accidente ni vincular de manera suficiente la lesión con una falla dentro del establecimiento.
El episodio denunciado ocurrió el 17 de julio de 2024, cuando la mujer tenía 58 años y realizaba su rutina habitual. Según relató, estaba utilizando una máquina de prensa para hacer ejercicios cuando un objeto pesado cayó sobre su pierna derecha y la hizo terminar en el suelo. Posteriormente fue atendida en un centro médico, donde se constató una fractura que requirió cirugía, colocación de una placa con tornillos y un tratamiento de rehabilitación.
Qué reclamó la mujer
La demanda estuvo dirigida contra el propietario del gimnasio y contra la aseguradora citada en garantía. La mujer pidió $30 millones por incapacidad física y psíquica, otros $12 millones por daño moral y $300.000 por gastos médicos, farmacia y traslados. Su planteo se apoyó en las normas de protección al consumidor y en la responsabilidad por el riesgo de las cosas utilizadas dentro del establecimiento.
El gimnasio y la compañía aseguradora reconocieron que la demandante era socia, pero negaron que el accidente hubiera ocurrido de la forma relatada. También rechazaron que existiera una falla atribuible al equipamiento y solicitaron que la demanda fuera desestimada. A partir de esa controversia, la discusión quedó centrada en qué pruebas existían para demostrar el hecho y su mecánica.
Por qué la Justicia rechazó el reclamo
La jueza recordó que los proveedores de servicios tienen un deber de seguridad hacia los consumidores y que, ante determinados daños, puede existir una presunción favorable al usuario. Esa protección, sin embargo, no elimina la obligación de probar los hechos básicos que originan el reclamo. En este caso, el expediente no contaba con testigos presenciales, filmaciones de cámaras de seguridad ni peritajes que permitieran reconstruir el supuesto accidente.
La historia clínica presentada por la mujer tampoco fue considerada suficiente para demostrar lo ocurrido dentro del gimnasio. El documento acreditaba la fractura, la atención médica y el tratamiento posterior, pero la referencia a un traumatismo sufrido durante el entrenamiento provenía del relato que la propia paciente había realizado al ingresar al centro de salud. Para el tribunal, esa constancia podía demostrar la lesión. Pero no que hubiera sido causada por una falla de la máquina o por una situación ocurrida dentro del establecimiento.
La falta de pruebas sobre el hecho y sobre el nexo causal llevó finalmente al rechazo íntegro de la demanda. La sentencia señaló que no podía atribuirse responsabilidad al gimnasio ni a la aseguradora únicamente a partir de la existencia posterior de una lesión. La mujer deberá además afrontar las costas del proceso, mientras la regulación de los honorarios de los abogados quedó pendiente para una etapa posterior.
