La mora crediticia muestra diferencias marcadas según la edad, el tipo de entidad y el monto financiado. Un análisis realizado sobre los registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA) encontró que el mayor nivel de incumplimiento aparece entre las personas de 18 a 25 años: el 40,8% de quienes tenían algún financiamiento registraba atrasos superiores a 90 días. Al mismo tiempo, aunque los bancos concentran la mayor parte del dinero impago, una proporción importante de los deudores en mora tomó créditos mediante entidades no bancarias.

El relevamiento fue elaborado por Matías Fernández, socio de la consultora Pública y exfuncionario durante la gestión de Mauricio Macri. Para el estudio utilizó los microdatos de junio de la Central de Deudores del BCRA y reconstruyó además la evolución de los 24 meses anteriores. La información fue cruzada con registros de ARCA para incorporar variables como edad, domicilio fiscal y actividad declarada.

El universo analizado incluye a personas físicas con obligaciones superiores a $25.000 informadas a la Central de Deudores. Fernández consideró morosos a quienes figuraban en las situaciones 3, 4 o 5 ante al menos una entidad, categorías correspondientes a atrasos de más de 90 días. La división de las 518 entidades en bancos, fintechs, tarjetas, prestamistas y otros grupos fue realizada por el propio autor y no corresponde a una clasificación oficial del BCRA.

Los jóvenes registraron la mayor tasa de mora

El deterioro más pronunciado apareció entre las personas de 18 a 25 años. En un período de dos años, la proporción de jóvenes con alguna deuda registrada pasó del 16,8% al 23,3%, lo que significó la incorporación de 338.624 nuevos deudores y un crecimiento del 38%.

Entre quienes efectivamente habían accedido al crédito, la proporción con atrasos superiores a 90 días aumentó del 24,7% al 40,8%. Se convirtió así en la tasa de mora más elevada de todas las franjas etarias consideradas por el estudio. La deuda impaga mediana dentro de este grupo alcanzó los $282.000.

Fernández planteó que el fenómeno requiere analizar variables como la educación financiera, las condiciones laborales, las apuestas online y las diferencias entre provincias. El trabajo, sin embargo, no permite determinar por sí mismo cuáles de estos factores explican el incremento de los incumplimientos.

Tampoco encontró una relación directa entre mora, pobreza y desempleo. Los aglomerados con mayor cantidad de incumplidores no coincidían necesariamente con los de mayor desocupación, mientras que en las zonas de menores ingresos también existía un acceso más reducido al crédito formal. El autor señaló que la evolución del poder adquisitivo podría ser una variable relevante, aunque aclaró que los datos utilizados no permiten establecer causalidad.

Los bancos concentran el dinero, pero no todos los morosos

La distribución cambia considerablemente cuando se compara la cantidad de personas con el volumen total adeudado. Los bancos públicos y privados concentraban aproximadamente el 65% del dinero en mora, aunque otras entidades reunían una proporción considerable de los incumplidores.

Los bancos privados explicaban por sí solos alrededor del 45% del monto impago y acumulaban 1,59 millones de personas en mora. La deuda mediana entre esos clientes alcanzaba los $1,46 millones. Banco Nación y Banco Provincia reunían conjuntamente otro 15% del dinero adeudado.

En el extremo opuesto aparecían numerosos deudores con obligaciones considerablemente menores. El 17% de las personas en mora debía menos de $100.000 y cerca del 40% se encontraba por debajo de los $376.600 utilizados por el estudio como referencia de un salario mínimo. Al mismo tiempo, el 14,5% de los deudores con mayores obligaciones concentraba el 73% de todo el dinero impago.

Las tarjetas no bancarias, casas de electrodomésticos y tarjetas pertenecientes a supermercados reunían en conjunto al 35% de las personas morosas, pero representaban solamente el 14% del monto total. El patrón muestra que fuera de los bancos existe una gran cantidad de incumplidores, aunque generalmente con obligaciones individuales menores.

Los créditos rápidos muestran las tasas más elevadas

El segmento con mayores niveles de mora fue el integrado por empresas que ofrecen préstamos de acceso rápido, en muchos casos con requisitos reducidos. Fernández agrupó allí a 68 compañías y encontró que reunían al 22% de todos los morosos y el 7,7% del dinero impago.

La deuda mediana dentro de este grupo rondaba los $500.000 y la tasa promedio de mora llegaba al 52%. Algunas entidades presentaban porcentajes todavía superiores, con casos ubicados entre el 65% y el 86%.

Para el autor, estas cifras justifican una mayor atención regulatoria sobre determinados prestamistas no bancarios. «Claramente, esas instituciones están haciendo un manejo del crédito poco congruente con los riesgos que conlleva operar en un programa de desinflación y tasas volátiles», sostuvo. También propuso establecer alertas cuando los niveles de incumplimiento superen determinados límites.

La mayor asociación encontrada por el relevamiento se produjo justamente entre el nivel de mora de cada ciudad y el tipo de entidad que otorgaba el financiamiento. En los lugares donde los prestamistas no bancarios tenían mayor participación dentro del mercado crediticio también tendían a aparecer porcentajes superiores de incumplimiento.

Qué mostró el análisis sobre Mercado Pago

El estudio dedicó un apartado particular a Mercado Pago, debido al tamaño que alcanzó su oferta de financiamiento. La plataforma registraba más de 6,5 millones de personas con algún crédito y reunía aproximadamente al 19% de los morosos considerados en la investigación.

Su participación en el dinero total impago era, sin embargo, mucho menor: apenas el 2,9%. La deuda mediana en mora se ubicaba en $116.000, frente a $260.000 en Naranja X, cerca de $500.000 entre las empresas de crédito rápido y más de $1,4 millones dentro de los bancos.

Fernández interpretó esa diferencia como resultado de una política basada en otorgar inicialmente montos reducidos a personas que en muchos casos no contaban con antecedentes dentro del sistema financiero. Esto permitiría ampliar el acceso al crédito mientras limita el volumen de dinero expuesto ante un eventual incumplimiento.

Los resultados muestran así una mora distribuida de maneras muy diferentes dentro del sistema financiero argentino. Los bancos concentran la mayor cantidad de dinero pendiente, los prestamistas de acceso rápido registran algunos de los porcentajes más altos de incumplimiento y los jóvenes aparecen como el grupo etario con mayor proporción de atrasos.

El propio autor aclaró que el trabajo no constituye una estadística oficial ni una investigación académica y que puede contener errores derivados de la extensión y complejidad de las bases procesadas. Los datos deben leerse, por lo tanto, como una exploración de los registros disponibles y no como conclusiones definitivas sobre las causas del endeudamiento y la mora.