La NASA combina simulaciones de gravedad reducida, prácticas geológicas y ejercicios de orientación para preparar a los astronautas que participarán en las próximas misiones Artemis. Los entrenamientos buscan reproducir las dificultades que encontrarán las tripulaciones al desplazarse, recolectar muestras y utilizar herramientas sobre la Luna. Cada prueba también permite evaluar los trajes, los protocolos y la coordinación con el centro de control.

Una de las principales instalaciones utilizadas es el Neutral Buoyancy Laboratory del Centro Espacial Johnson, en Houston. La piscina, con una profundidad superior a los 12 metros, permite recrear condiciones similares a la falta de peso y practicar tareas complejas. Los astronautas y especialistas ensayan allí movimientos que luego deberán realizar con equipos voluminosos y una movilidad limitada.

La preparación también incluye el Active Response Gravity Offload System, conocido como ARGOS. Esta plataforma reduce parcialmente el peso corporal de los participantes para reproducir el efecto de la gravedad lunar, equivalente a cerca de una sexta parte de la terrestre. En ese entorno se prueban procedimientos de exploración y recolección de materiales.

Trajes, muestras y orientación sobre el terreno

El ingeniero Ike Theriot, responsable de Pruebas de Operaciones de Superficie de Vuelo, participó en ensayos con el traje AxEMU desarrollado por Axiom Space. Durante las simulaciones realizó tareas de muestreo geológico y evaluó la respuesta del equipamiento ante distintos movimientos. Los resultados sirven para ajustar tanto el diseño de los sistemas como las instrucciones que recibirán las tripulaciones.

«Ayudo a asegurar que tengamos las pruebas necesarias para cumplir con las expectativas de la misión y el conocimiento para entrenar al cuerpo de astronautas», explicó Theriot. Su trabajo comprende la organización de simulaciones, la formación de nuevos especialistas y el análisis de los problemas detectados durante cada práctica. La agencia busca que los procedimientos puedan repetirse con seguridad en condiciones alejadas de cualquier asistencia inmediata.

Los equipos también utilizan el Lunar Grid Reference System, una cuadrícula diseñada para facilitar la navegación sobre la superficie lunar. El sistema permite identificar posiciones, organizar recorridos y transmitir referencias precisas al control de misión. La NASA ya lo incorporó a los procedimientos operativos de Artemis.

La orientación se entrena además en terrenos naturales. Theriot desarrolló ejercicios en el Challenger 7 Memorial Park de Houston para que los participantes aprendan a desplazarse y reconocer puntos de referencia sin depender exclusivamente de instrumentos digitales. Estas prácticas intentan anticipar la escasa visibilidad, las sombras pronunciadas y la ausencia de referencias habituales que encontrarán en la Luna.

Entrenamientos en ambientes extremos

Parte de la preparación se trasladó al cráter Kamestastin, en Canadá, donde Theriot trabajó con la tripulación de Artemis II. El lugar tiene unos 36 millones de años y presenta características geológicas que permiten practicar la identificación y selección de muestras. Su aislamiento también obliga a los equipos a planificar con precisión los recorridos y el uso de sus recursos.

El entrenamiento no se limita a las capacidades físicas o científicas. Theriot se desempeñó como controlador de vuelo de la Estación Espacial Internacional y fue seleccionado como capcom, el comunicador que mantiene el enlace directo entre los astronautas y el centro de control. Esa función exige transmitir indicaciones claras y tomar decisiones bajo presión.

La experiencia militar previa del especialista también influyó en su forma de organizar los equipos. Antes de incorporarse a la NASA, trabajó en tareas de ingeniería espacial durante misiones en Irak y Afganistán. Posteriormente estudió ingeniería mecánica, realizó una pasantía en el Centro Espacial Johnson e ingresó de manera permanente en 2019.

El calendario previsto para Artemis

El programa Artemis busca restablecer una presencia humana sostenida en la Luna y utilizar esa experiencia para futuras misiones más lejanas. Artemis I completó en 2022 una prueba sin tripulación del cohete Space Launch System y de la nave Orion. Artemis II realizó posteriormente un vuelo tripulado alrededor del satélite.

La planificación de la NASA contempla una nueva demostración con módulos de aterrizaje comerciales antes del regreso de astronautas a la superficie. Las siguientes misiones se concentrarán en el polo sur lunar y en el desarrollo progresivo de infraestructura permanente. La nave Orion continuará como uno de los componentes centrales para transportar y sostener a las tripulaciones.

Cada ensayo permite detectar dificultades antes de que aparezcan durante una misión real. La agencia prueba desde herramientas y trajes hasta sistemas de comunicación, navegación y liderazgo. «A través de las misiones Artemis, al igual que con las misiones Apolo, espero que podamos demostrarle al mundo que lo imposible puede suceder», afirmó Theriot.