Un legislador japonés pidió tratar la persecución china en el exterior como una amenaza a la seguridad de cada país
El diputado japonés Gen Nakatani reclamó que los gobiernos incorporen la denominada represión transnacional atribuida al Partido Comunista Chino dentro de sus políticas de seguridad nacional. Durante una intervención en el Ketagalan Forum de Taiwán, sostuvo que la interferencia extranjera, la coerción económica y los ciberataques no deberían analizarse como hechos aislados. El legislador propuso una respuesta coordinada mediante cooperación en inteligencia, acciones diplomáticas y mecanismos de protección para las personas afectadas.
Nakatani, exministro de Defensa de Japón y cofundador de la Alianza Interparlamentaria sobre China, relacionó su planteo con la entrada en vigor de la Ley de Unidad Étnica china. Según su interpretación, el artículo 63 de la norma permite aplicar sanciones penales a individuos y organizaciones que se encuentren fuera del territorio chino. «El Gobierno chino afirma jurisdicción penal sobre lo que se dice en Tokio, en Taiwán y en esta sala», afirmó.
El diputado mencionó además el ataque sufrido en Taipéi por el periodista japonés Akio Yaita, ocurrido cinco días después de que comenzara a regir la ley. Aclaró que la investigación continúa y evitó establecer una relación directa entre ambos hechos. Las autoridades taiwanesas detuvieron a un sospechoso de nacionalidad china cuando intentaba abandonar el país.
Presiones sobre disidentes y familiares
Nakatani aseguró que recibió testimonios de personas procedentes de Xinjiang, Tíbet y Hong Kong que fueron fotografiadas durante reuniones realizadas en Japón. También señaló que algunos residentes en el exterior reciben presiones mediante familiares que permanecen en China. Esas afirmaciones fueron presentadas por el legislador como ejemplos de una práctica que, a su juicio, excede la actuación policial ordinaria.
Para explicar la falta de mecanismos institucionales, comparó el fenómeno con una incursión aérea. «Cuando se viola nuestro espacio aéreo, el radar lo detecta y nuestros cazas despegan de inmediato. Pero cuando un ciudadano en nuestro propio suelo ya no puede hablar por temor a una potencia extranjera, en ningún lado suena una alarma», sostuvo.
El dirigente también relató el caso de un hombre de 60 años condenado en China a tres años y medio de prisión. Según afirmó, ni el acusado, ni su familia ni el Gobierno correspondiente recibieron información precisa sobre el delito atribuido. Nakatani utilizó ese episodio para reclamar una mayor coordinación internacional y canales de asistencia para las personas que denuncien amenazas o persecución.
Una estrategia coordinada entre países
El diputado planteó que las denuncias de intimidación, los ciberataques y las medidas de presión económica deben considerarse partes de una misma estrategia. A partir de ese diagnóstico, propuso compartir información de inteligencia, exponer públicamente los casos y desarrollar redes de protección que funcionen entre distintos países. También pidió que los gobiernos evalúen posibles respuestas económicas y diplomáticas.
Nakatani destacó la posición de Taiwán y afirmó que Japón continuará cooperando con la isla frente a estas situaciones. Recordó que la Alianza Interparlamentaria sobre China ya había incorporado la represión transnacional a su agenda durante una cumbre realizada en Taipéi. Según indicó, el tema pasó de ocupar un lugar principalmente vinculado con los derechos humanos a formar parte de las discusiones internacionales sobre seguridad.