La deuda bruta de la administración pública central registró una baja del 3,52% en mayo y cortó una serie de seis meses consecutivos en aumento. Según el último Boletín de Deuda de la Secretaría de Finanzas, el stock total medido en dólares al tipo de cambio oficial pasó de US$496.676 millones a US$479.273 millones. La reducción estuvo explicada principalmente por una nueva cancelación de letras intransferibles en manos del Banco Central.

Si se considera la deuda en situación de pago normal, el pasivo bajó de US$494.141 millones a US$476.743 millones. La diferencia equivale a una reducción de US$17.398 millones frente al registro anterior. El movimiento estuvo asociado a la recompra de deuda que el Tesoro Nacional había tomado con el BCRA cada vez que utilizó reservas para afrontar vencimientos.

El impacto de las letras intransferibles

El Gobierno utilizó parte de los fondos recibidos por rentas de la propiedad del Banco Central y un desembolso de US$1.000 millones del Fondo Monetario Internacional para cancelar letras intransferibles. La operación alcanzó un valor nominal de US$22.284 millones. El ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado que esa cancelación implicaría una baja de la relación deuda pública/PBI de 3,3 puntos porcentuales.

La baja repite un movimiento similar registrado un año antes, cuando también se redujo la deuda por cancelaciones de instrumentos en poder del BCRA. En aquella ocasión, la deuda bruta regularizada había descendido en US$11.903 millones. En ambos casos, la operación fue presentada por el Gobierno como parte del saneamiento patrimonial de la autoridad monetaria.

Según Caputo, el stock de letras intransferibles en el activo del Banco Central se redujo de US$67.190 millones a fines de 2023 a US$30.306 millones tras las últimas cancelaciones. Para el equipo económico, esa reducción apunta a ordenar el balance del organismo y disminuir pasivos cruzados entre el Tesoro y la autoridad monetaria.

La deuda en pesos siguió creciendo

Más allá de la baja puntual, el informe oficial mostró que la deuda en moneda local siguió en aumento. La Secretaría de Finanzas explicó que el pasivo total se redujo por una caída de US$20.546 millones en deuda en moneda extranjera, parcialmente compensada por un incremento equivalente a US$3.148 millones en deuda en pesos. Ese aumento responde a nuevas emisiones, intereses y ajustes de capital indexado.

El efecto se profundiza cuando la inflación supera al ritmo de ajuste del dólar oficial usado para medir la deuda en moneda nacional. En mayo, la inflación fue de 2,1%, mientras que el tipo de cambio oficial utilizado como referencia subió 1,1%. Esa diferencia encarece en dólares los compromisos emitidos en pesos.

En los últimos 12 meses, el stock de deuda bruta en situación de pago normal aumentó en el equivalente a US$18.225 millones. Ese crecimiento se produjo pese a que la deuda en moneda extranjera cayó US$14.650 millones, porque la deuda en moneda local subió US$32.875 millones. El dato muestra que la tendencia de fondo del pasivo sigue condicionada por el peso de los instrumentos en pesos y sus mecanismos de actualización.

Cómo está compuesta la deuda

El informe también detalló la composición del pasivo en situación de pago normal. El 77,7% corresponde a títulos y letras del Tesoro Nacional, mientras que el 20,9% está vinculado a obligaciones con acreedores externos oficiales. Los adelantos transitorios tomados del Banco Central representan el 0,6%, y el resto corresponde a otros instrumentos.

Desde el inicio de la actual administración, la deuda bruta de la Administración Central aumentó en US$53.979 millones medida en dólares. Sin embargo, al considerar la transferencia de pasivos del Banco Central al Tesoro y la variación de los depósitos oficiales, el stock total habría caído en torno a US$19.800 millones. La lectura oficial remarca esa diferencia para mostrar el impacto del reordenamiento financiero sobre las cuentas públicas.