El brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius encendió las alarmas sanitarias en Argentina y en distintos países involucrados en la investigación epidemiológica. Ante la incertidumbre sobre el origen de los contagios, equipos técnicos de la ANLIS-Malbrán viajarán en los próximos días a la Patagonia para profundizar los estudios sobre posibles reservorios naturales del virus.

La investigación apunta especialmente a determinar si existe circulación del hantavirus en zonas vinculadas al recorrido de los pasajeros afectados. Para eso, los especialistas preparan operativos de captura y análisis de roedores en distintos puntos de la región.

El caso generó preocupación internacional después de que la Organización Mundial de la Salud recibiera un reporte sobre un grupo de pasajeros con cuadros respiratorios graves a bordo del crucero. Hasta el 4 de mayo se registraron siete casos vinculados al brote, dos confirmados por laboratorio y cinco considerados sospechosos. Según el informe oficial, tres personas murieron y otra permanece en estado crítico. El buque había ingresado al puerto de Ushuaia el 16 de noviembre de 2025 y zarpó nuevamente el 1 de abril de este año.

Desde el Ministerio de Salud de Tierra del Fuego intentaron llevar tranquilidad y remarcaron que la provincia no registra circulación local de hantavirus. “Tierra del Fuego no tiene presencia de hantavirus y no ha registrado casos desde que esta enfermedad se incorporó a los eventos de notificación obligatoria en nuestro país”, señalaron en un comunicado.

Las autoridades sanitarias también destacaron que Santa Cruz no registra casos desde hace siete años y que actualmente la región sur se encuentra en una “zona de seguridad”. Según precisaron, durante la temporada 2025-2026 solo se notificaron diez casos en Neuquén, Río Negro y Chubut.

El director de Epidemiología y Salud Ambiental de Tierra del Fuego, Juan Petrina, sostuvo que la posibilidad de un contagio local es “prácticamente nula”. Además, explicó que los tiempos de incubación del virus no coinciden con una exposición producida en Ushuaia.

“Los tiempos no son compatibles con un contagio producido en Tierra del Fuego ni tampoco con contagios en tierra. Cuando la persona comenzó a cursar el período de transmisibilidad ya se encontraba a bordo del barco”, afirmó el funcionario.

Según datos oficiales del Ministerio de Salud, el hantavirus puede tener un período de incubación de entre cuatro y 45 días. El promedio habitual ronda las dos semanas, lo que complejiza la reconstrucción exacta de los lugares de exposición.

En paralelo, Argentina activó un esquema de cooperación internacional para reforzar la vigilancia epidemiológica sobre posibles casos. El Ministerio de Salud y la ANLIS-Malbrán enviaron ARN y placas de ELISA del virus Andes a laboratorios de España, Senegal, Sudáfrica, Países Bajos y Reino Unido.

La distribución del material permitirá ampliar la capacidad diagnóstica en otros países y fortalecer los controles sobre viajeros potencialmente expuestos. Según detallaron las autoridades, el envío alcanza para realizar unas 2.500 determinaciones diagnósticas y estudios serológicos.

Además del material de laboratorio, Argentina remitió protocolos de diagnóstico y guías de tratamiento para unificar criterios sanitarios frente a posibles brotes. La cooperación internacional se intensificó después de detectarse un caso índice en viajeros neerlandeses.

La investigación epidemiológica también se concentra en reconstruir el recorrido realizado por ciudadanos de Países Bajos antes de embarcarse en el crucero. Los registros indican que ingresaron a Argentina el 27 de noviembre del año pasado y permanecieron cerca de 84 días entre territorio argentino y chileno. Durante ese período recorrieron distintas regiones de la Patagonia y otras provincias argentinas. El itinerario incluyó pasos por Neuquén, Mendoza, Misiones, Uruguay y finalmente Ushuaia, desde donde partieron el 1 de abril.

Los investigadores buscan identificar posibles zonas de exposición al virus Andes, la variante detectada en el brote. Hasta el momento, esa cepa solo tiene antecedentes de circulación en Chubut, Río Negro, Neuquén y el sur de Chile.

El principal reservorio del hantavirus en Argentina es el ratón colilargo, perteneciente a la subfamilia Sigmodontinae. En Tierra del Fuego existe una subespecie de ese roedor, aunque todavía se desconoce si puede actuar como reservorio natural del virus.

Petrina insistió en que no existen antecedentes locales de hantavirus en Ushuaia, Río Grande ni Tolhuin. “Los registros históricos continúan marcando cero casos. Esa situación se mantiene hasta la semana epidemiológica actual”, aseguró.

Mientras continúan las investigaciones, la Organización Mundial de la Salud sostuvo que el riesgo sanitario global sigue siendo bajo. El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó la importancia de la cooperación internacional para enfrentar amenazas epidemiológicas que pueden atravesar fronteras rápidamente.