Jazmines de Mármol empezó con una imagen soñada y terminó como una novela policial ambientada en Tucumán. Anto G La Bruna, escritora tucumana y autora independiente, publicó su primera obra con Llama Blanca Editorial, una historia que parte de la desaparición de Jazmín Dupont y avanza por Barrio Norte, Yerba Buena, el Cementerio del Oeste, Raco y Tafí del Valle. «Puedo decir que Jazmines de Mármol nació como un sueño», contó en diálogo con VOVE Tucumán.

La autora explica esa frase en dos sentidos. Por un lado, estaba el deseo de escribir una novela, algo que la acompañaba desde la adolescencia, incluso después de elegir las Ciencias Económicas como profesión. Por otro, las primeras imágenes y frases de la historia aparecieron mientras dormía. «La palabra sueño contiene dos acepciones. Porque yo tenía el sueño de escribir una novela y porque las primeras imágenes y frases surgieron en un sueño», relató.

Una joven desaparecida en Barrio Norte

La novela comienza con la desaparición de Jazmín Dupont, una joven de 20 años que vive en Barrio Norte. No se sabe si huyó, si fue secuestrada o si cumplió una amenaza que ya había dejado señales previas. Esa desaparición pone en marcha la búsqueda del oficial Federico Salvatierra. Desde ese punto, la historia empieza a moverse entre pistas, silencios y lugares conocidos de la provincia.

Para La Bruna, Jazmín no es solo la persona desaparecida que organiza el caso. También es el personaje que permite entrar en el costado más íntimo de la trama. «Su desaparición es el hecho que da inicio a la investigación que lleva adelante el oficial Federico Salvatierra», explicó. Sobre ese lugar de Jazmín en la historia, sostuvo: «Como autora, la ausencia de Jazmín me da la llave que necesito para adentrarme en la psicología del personaje y desarrollar una serie de pistas que el policía debe seguir para saber qué fue lo que realmente sucedió».

El diario que cambia la investigación

El diario íntimo de Jazmín es una de las piezas que sostiene la novela. La autora contó que ese fue el primer material que escribió y que decidió incluirlo completo en el capítulo inicial. Ese recurso permite que el lector conozca a la joven antes de que la investigación pase al terreno policial. «El diario íntimo de Jazmín es un elemento central dentro de la novela porque da las primeras pistas, y se vuelve la voz que obsesiona a Federico durante su búsqueda», señaló.

La decisión también tiene un peso visual dentro del libro. Ese primer capítulo aparece con otra tipografía, como si hubiera sido escrito por la propia Jazmín. Recién después cambia la voz narrativa y el caso llega a la Policía. «El lector se encuentra con ese capítulo escrito con otra tipografía, como si fuera de puño y letra de Jazmín. La voz narrativa cambia a partir del segundo capítulo», detalló La Bruna.

La autora cree que haber empezado por el diario la ayudó a construir mejor a la protagonista. Antes de ordenar el caso, las pistas y los giros, necesitó encontrar esa voz. «Creo que la decisión de escribir el diario primero, antes que el resto de la historia, me permitió tener una conexión más genuina con Jazmín», afirmó. Para ella, «el diario es el espejo de su alma, y a través de él, todos vamos entendiendo las luces y sombras del personaje».

El desafío de escribir un policial

La Bruna eligió el policial porque lo considera uno de los géneros más difíciles y, al mismo tiempo, más atrapantes. En su mirada, una novela de este tipo exige cuidar cada detalle desde el comienzo. Lo que parece secundario puede volver más adelante como una pista o como una clave para entender la historia. «El autor necesita tener presente cada uno de los detalles que incluye a lo largo de su obra, para que estos sean usados en los momentos menos pensados», sostuvo.

La escritora también remarcó que los giros tienen que funcionar sin volverse previsibles. El lector debe avanzar con interés, pero sin sentir que la historia lo lleva por un camino demasiado evidente. «Los giros de trama deben ser efectivos, no previsibles. Y además, debe poder mantenerse la atención del lector en todo momento», expresó. En ese punto, la devolución de quienes ya leyeron la novela fue importante para ella: «Con Jazmines de Mármol yo asumí el desafío de hacerlo y, por la devolución de los lectores, creo que el objetivo está más que cumplido».

Federico Salvatierra y una investigación incómoda

Federico Salvatierra es el oficial a cargo del caso. La autora lo pensó como un policía joven, con ideales y todavía en una etapa inicial de su camino como investigador. Esa juventud le permite entrar al caso con vocación, dudas y una mirada todavía no gastada por la rutina policial. «Federico es un personaje que genera empatía desde el primer momento», dijo.

A medida que avanza la búsqueda de Jazmín, Salvatierra se encuentra con una realidad más áspera. La investigación lo enfrenta con corrupción, burocracia e inacción, tres elementos que golpean contra la idea que tenía de su propio trabajo. «Tiene que enfrentarse con una realidad llena de corrupción, inacción y burocracia», contó La Bruna. En ese recorrido, «los secretos van saliendo a la luz, mientras sus propios ideales se ven tambalear».

Tucumán como parte del misterio

La novela recorre distintos puntos de Tucumán y los incorpora al avance del caso. La historia empieza en la capital, con el camino que Jazmín menciona en su diario desde su casa en Barrio Norte. Luego aparecen el Cementerio del Oeste, Yerba Buena, las escalinatas del Colegio Nacional, Plaza Urquiza, Raco y Tafí del Valle. Cada lugar fue elegido por su valor dentro de la trama, pero también por su fuerza visual y afectiva.

«Como tucumana orgullosa que soy, quise que mi primera novela fuera ambientada en Tucumán», afirmó La Bruna. La escritora buscó trabajar con espacios conocidos, aunque desde una mirada atravesada por el misterio. «No son solo escenarios elegidos, son lugares que tienen atmósferas particulares y que en la novela se resalta», explicó. También mencionó que muchos tucumanos no conocen el Cementerio del Oeste y que la ficción puede acercarlos a ese lugar desde otra sensibilidad.

El recorrido por la provincia no funciona como un simple fondo para la investigación. Barrio Norte, el cementerio, los cerros y los paisajes de Tafí del Valle acompañan el clima del relato. La autora quiso aprovechar tanto la belleza natural como la arquitectura de esos espacios. En ese cruce entre lugares reconocibles y una trama oscura aparece una de las marcas locales de Jazmines de Mármol.

El sentido del título

El título de la novela reúne dos símbolos que atraviesan la historia. Los jazmines remiten al nombre de la protagonista y a la presencia reiterada de esa flor dentro del relato. El mármol aparece asociado a distintos elementos, entre ellos una escultura ubicada en la tumba de Lola Mora en el Cementerio del Oeste. Esa pieza se convierte en una pista importante para la investigación.

«La novela está llena de simbolismos», señaló La Bruna. «Jazmines, por el personaje principal que se llama Jazmín y porque a lo largo de la novela aparecen muchos jazmines», explicó. Sobre el segundo elemento, agregó: «El mármol es otro de los elementos que más se menciona, por ejemplo en la escultura de mármol que engalana la tumba de Lola Mora en el Cementerio del Oeste y que se convierte en una pista trascendental». Para la autora, Jazmines de Mármol funciona como «un juego de palabras que invita al lector a descubrir el misterio».

De la Feria del Libro a una presentación en Tucumán

La novela también tuvo su paso por la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. La autora viajó para participar con su obra y destacó el movimiento cultural que se genera alrededor de la lectura. «Fue una experiencia hermosa, porque pude ver lo grandiosa que es y la movida cultural que se arma alrededor de la lectura», contó. Para una escritora independiente, ese tipo de espacios representa una oportunidad para llegar a lectores nuevos.

La Bruna notó que el libro despierta curiosidad cuando se lo presenta como un policial ambientado en Tucumán. La combinación entre portada, género y escenario local alcanza para despertar preguntas. «A los lectores les mostrás la portada, le comentás que es un policial y que está ambientada en Tucumán, e inmediatamente se interesan por saber más», expresó. Esa reacción la impulsa a seguir moviendo la novela y buscar más visibilidad.

El próximo paso será una presentación en Librería El Griego, prevista para fines de mayo. La idea es reunir a autora y lectores para conversar sobre la historia, los personajes y los paisajes tucumanos que aparecen en la trama. «Como autora independiente, estoy buscando que Jazmines de Mármol tenga más visibilidad, que el público conozca de ella y pueda elegirla», señaló La Bruna. La presentación será una nueva instancia para que el policial encuentre lectores en la misma provincia donde transcurre su misterio.