Tras la caída de febrero, marzo dejó rebotes aislados y sin alivio para los sectores que más empleo generan
La actividad económica arrancó el año con un freno fuerte. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del Indec mostró en febrero una baja de 2,6% frente a enero en la medición desestacionalizada y una caída interanual de 2,1%, el retroceso mensual más fuerte desde diciembre de 2023.
El dato cortó la mejora que se había visto en diciembre y enero y devolvió a la economía a niveles similares a los de noviembre del año pasado. La baja se sintió sobre todo en la industria manufacturera y el comercio, dos sectores con fuerte peso sobre el empleo y el consumo.
Qué dejó el golpe de febrero
El informe oficial mostró que la industria cayó 8,7% interanual y el comercio 7%. Del otro lado, solo algunos rubros lograron sostenerse en positivo, entre ellos minería, agro, pesca e intermediación financiera. La minería subió 9,9%, la agricultura 8,4%, la pesca 14,8% y la intermediación financiera 6%.
Ese contraste volvió a exponer una dinámica que ya venía apareciendo desde hace meses. Los sectores que hoy empujan actividad y divisas no son los mismos que mueven el empleo, el consumo o los ingresos de la mayoría de las familias. Por eso, aun cuando hay rubros con números en alza, el efecto no alcanza a sentirse de manera pareja.
Marzo mostró mejoras, pero parciales
Los primeros datos sectoriales de marzo dejaron algunos repuntes. Un monitor de GMA Capital registró subas en la producción de acero, con 7,4%; en la demanda eléctrica, con 4,3%; en la producción automotriz, con 6,8%; y en el patentamiento de motos, que saltó 32,9%.
También hubo una leve mejora en el despacho de cemento, con 0,5%, y un salto de 33,1% en las escrituras de compraventa en la provincia de Buenos Aires. Esos números sugieren una recuperación parcial después del mal febrero, pero todavía no alcanzan para hablar de un cambio de tendencia más general.
La economista Rocío Bisang, de GMA Capital, advirtió que marzo puede mostrar una mejora por una base de comparación baja, pero remarcó que el problema de fondo sigue siendo la heterogeneidad del crecimiento. A su criterio, incluso con un mejor dato puntual, todavía es temprano para decir que la actividad vuelve a sentirse en el bolsillo.
Los sectores que más pesan siguen débiles
Ese es el punto que más preocupa. Los rubros que más empleo generan, como industria, comercio y construcción, siguen sin mostrar una recuperación firme. En cambio, los motores que hoy aparecen más encendidos son petróleo, minería, agro e intermediación financiera, todos con menor capacidad de derrame sobre el resto de la economía.
Consultoras privadas como LCG y SBS Research coincidieron en que la caída de febrero no fue solo un tropiezo estadístico. Si bien hubo factores puntuales, como menos días hábiles y un paro general, el retroceso volvió a dejar a la vista la debilidad de la demanda interna, el menor poder adquisitivo, la retracción del crédito y el efecto de un tipo de cambio que complica a varios sectores orientados al mercado local.
En ese marco, LCG mantuvo una proyección de crecimiento para 2026 por debajo del 3% anual promedio y planteó que el empuje seguirá concentrado en pocas actividades. El problema es que ese esquema no alcanza, por ahora, para sacar del estancamiento a los rubros más intensivos en mano de obra.
El dato clave llegará en mayo
El próximo EMAE, correspondiente a marzo, se conocerá el 21 de mayo. Recién ahí se podrá medir si los rebotes sectoriales alcanzaron para revertir la caída de febrero o si la economía sigue avanzando con motores muy desparejos.
Hasta entonces, la foto sigue siendo la de una mejora fragmentada. Hay sectores que muestran señales de recuperación, pero la economía todavía no encuentra un impulso más amplio en las áreas que mueven empleo, salarios y consumo.

