Boom importador: en 2025 ingresaron casi 400.000 toneladas de ropa y productos textiles, un 71% más que el año anterior
Las importaciones de productos textiles e indumentaria crecieron 71% en cantidades durante 2025 y marcaron un récord en el ingreso de mercadería extranjera al país. En total se importaron 391.676 toneladas por un valor de USD 1.702 millones, lo que representó un aumento del 52% en dólares respecto al año anterior.
El dato surge de un informe elaborado por Federico Cerutti, de Page Manager, que advierte sobre una transformación estructural en el sector. La diferencia entre el crecimiento del volumen físico (71%) y el aumento en valores monetarios (52%) refleja una caída en los precios unitarios de los productos que ingresaron al mercado argentino.
El estudio señala que este fenómeno está impulsado principalmente por el canal courier y las plataformas digitales de venta directa. Las importaciones bajo el sistema “puerta a puerta” crecieron 274,2% interanual en 2025, con fuerte presencia de plataformas internacionales como Shein y Temu.
En el caso de las prendas de vestir, el incremento en toneladas alcanzó el 164%, mientras que en el rubro de confecciones el alza fue del 205%, lo que estableció máximos históricos para ambos segmentos.

A pesar del aumento en el ingreso de productos importados, los datos oficiales muestran que el rubro indumentaria y calzado fue el que menos aumentó de precio durante el último año. Según cifras del Indec analizadas en el informe, mientras la inflación general de 2025 fue del 31,5%, el sector registró un incremento de apenas 15,3%.
Si se amplía el análisis desde noviembre de 2023, el informe indica que la inflación acumulada general alcanza el 259,4%, mientras que los precios del sector textil crecieron 149,4%. En términos relativos, esto implica que la indumentaria se abarató un 30,6% respecto al promedio de bienes y servicios, alcanzando su nivel relativo más bajo desde 2016.
Desde la industria sostienen que esta moderación de precios no se explica únicamente por la apertura comercial, sino también por la caída del consumo y la pérdida del poder adquisitivo. Según empresarios del sector, muchas compañías debieron reducir márgenes de rentabilidad para sostener un nivel mínimo de ventas.
El debate por la apertura de importaciones también generó fuertes posiciones dentro del Gobierno. El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la flexibilización del ingreso de productos del exterior y sostuvo que los consumidores argentinos llegaron a pagar precios mucho más altos que en otros países.
“Nunca compré ropa en Argentina porque me parecía un robo. Si pagás cinco dólares una remera en vez de 50, ahora tenés 45 dólares para gastar en otra cosa”, afirmó el funcionario al argumentar que la apertura puede contribuir a disciplinar los precios internos.
Sin embargo, el informe advierte que la relación entre mayor importación y menor inflación no siempre es directa. Estudios citados de la Fundación ProTejer muestran que en la historia argentina hubo períodos de fuerte apertura con subas de precios superiores al promedio, así como etapas con menores importaciones y aumentos por debajo de la inflación general.
Mientras tanto, el impacto sobre la industria local es significativo. En noviembre de 2025 la actividad textil cayó 36,7% interanual y se ubicó 47,6% por debajo del mismo mes de 2023. Si se compara con el promedio del período 2016-2023, la producción actual es 40% menor en textiles y 18,1% inferior en confecciones y calzado.

Uno de los indicadores más críticos es la utilización de la capacidad instalada. Durante 2025 el sector operó con apenas el 29,2%, el nivel más bajo de toda la industria manufacturera, lo que implica que siete de cada diez máquinas permanecieron inactivas.
La contracción productiva también se reflejó en el empleo y en la cantidad de empresas activas. Entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 se perdieron 18.333 puestos de trabajo registrados en los sectores de textiles, confecciones, cuero y calzado, una caída del 15,1% que marca el nivel más bajo desde 2009. En ese mismo período cerraron 558 establecimientos textiles.
El panorama también afecta al sector del calzado. Según la Cámara de la Industria del Calzado, la producción y el consumo cayeron más de 30% en los últimos dos años, con el cierre de más de 100 fábricas y la pérdida de unos 10.000 empleos.
El informe también detalla que el costo industrial directo de fabricación representa menos del 10% del precio final de una prenda en centros comerciales. De acuerdo con las estimaciones, cerca del 50% del valor corresponde a impuestos, un 30% a alquileres y costos financieros, un 12% a logística y margen comercial, y apenas un 8% a la fabricación.
En ese contexto, el sector textil enfrenta un escenario de fuerte tensión entre la apertura del mercado y la caída de la actividad local, con importaciones en niveles récord, precios que crecen por debajo de la inflación y una industria que opera con mínimos históricos de producción y empleo.
