Joaquín Correa atraviesa un momento decisivo en su carrera y su continuidad en Botafogo aparece cada vez más comprometida. Con un rendimiento marcado por las lesiones y escasa eficacia goleadora, el delantero argentino es pretendido por San Pablo y podría cambiar de club en el próximo mercado de pases.

El “Tucu” llegó al Fogão a comienzos de junio como uno de los refuerzos más importantes del semestre, con el objetivo de aportar jerarquía en la Copa Libertadores y pelear los frentes locales. Sin embargo, nunca logró afirmarse. Entre el Brasileirao, la Copa do Brasil y el Mundial de Clubes, disputó 25 partidos, solo 12 como titular, y convirtió apenas dos goles, ambos en el empate ante Santos del 26 de octubre.

Las reiteradas molestias físicas y la falta de continuidad condicionaron su rendimiento, primero bajo la conducción de Renato Paiva y luego con Davide Ancelotti. En ese contexto, la dirigencia de Botafogo evalúa una reestructuración del plantel de cara a 2026 y Correa aparece entre los nombres negociables.

San Pablo emerge como el principal interesado. El club paulista analiza un intercambio múltiple que incluiría a Correa, Vitinho y Jefferson Savarino, mientras que Botafogo apunta a sumar a Nahuel Ferraresi, Pablo Maia y Rodriguinho. Hernán Crespo, entrenador del Tricolor, ya dio el visto bueno para la llegada del delantero argentino, a quien conoce bien y considera una pieza valiosa si logra recuperar su nivel.

La principal dificultad pasa por el aspecto económico. Correa percibe un salario elevado, similar al que tenía durante sus etapas en Inter y Olympique de Marsella, y ese punto es clave en la negociación. En Botafogo entienden que una salida aliviaría la masa salarial y permitiría avanzar con la renovación del plantel.

A sus 30 años, el ex Estudiantes y Lazio busca relanzar su carrera tras varios pasos irregulares por Europa y Brasil. San Pablo aparece como una oportunidad concreta para volver a tener protagonismo, mientras que en Botafogo el ciclo parece acercarse a su final.