Monseñor Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Argentina, lanzó un fuerte llamado de atención sobre el avance del juego ilegal y las apuestas en línea entre adolescentes y jóvenes. “Esto está destripando a los chicos y a los jóvenes. Se negocia con la necesidad de la gente y se genera una adicción fatal”, advirtió.

Las declaraciones del prelado se producen en el marco del debate legislativo por la Ley de Prevención de Ludopatía y Regulación de Juegos de Azar y Apuestas en Línea, que este martes volvió a ser tratada por las comisiones del Senado. El proyecto, ya aprobado en Diputados en 2024, busca crear un marco nacional de prevención y control del juego compulsivo.

Rossi criticó duramente la expansión del negocio del juego, incluso en sus formas legales. “Lo ideal sería que no existiera esto. Es como que te enferman y después te prometen que te van a mandar el médico. Lo único es prevenir, no instalarlo”, sostuvo.

“A los jóvenes les pusimos un casino en el bolsillo”

El arzobispo subrayó que la facilidad de acceso a las apuestas digitales ha multiplicado los casos entre menores de edad. “Le hemos puesto un casino en cada celular. Algunos chicos ni siquiera tienen teléfono, pero se lo roban a su hermano mayor para apostar. Hecha la ley, hecha la trampa”, señaló.

Además, expresó su preocupación por las consecuencias extremas de la ludopatía: “Ya me consta de dos suicidios motivados por la desesperación de algunos críos endeudados. No solo está en juego la salud mental, sino la vida misma”.

Cuestionamientos al negocio del juego y a la política

Rossi también apuntó contra la ambigüedad del sistema que permite las apuestas reguladas. “Finalmente, lo legal se suma a lo ilegal. No es que lo suaviza: es destructivo para los niños y los jóvenes”, afirmó.

En cuanto a la ley provincial que autorizó el juego online en Córdoba, el arzobispo denunció irregularidades en su aprobación: “Para salvar la ley, fueron a buscar un voto que faltaba y lo hicieron jurar en un pasillo a las tres de la mañana. O hay negligencia, o hay complicidad. Es mucha plata, muy fácil, pero a costa de nuestra juventud”.

“El Estado no puede ser cómplice”

Rossi comparó la situación con un escenario bélico: “Me acuerdo de una guerra donde tiraban bombas y luego bolsas de medicamentos para curar lo que ellos mismos provocaron. Aquí te prometen cursos, médicos y psicólogos para tratar una ludopatía que ellos mismos generan”.

También reclamó mayor compromiso político y social. “No sé si lo vamos a poder evitar, pero al menos que sepan que no nos chupamos el dedo. Hay que seguir pegando el grito, ayudar en la prevención y hablar con los jóvenes. Hay cosas que uno no puede callar”, enfatizó.