Un nuevo exoplaneta fue detectado en los confines de la Vía Láctea gracias a un fenómeno astronómico anticipado por Albert Einstein hace más de un siglo. Se trata de AT2021uey b, un planeta con una masa 1,3 veces mayor que la de Júpiter que gira alrededor de una estrella enana roja. Su descubrimiento fue posible por el efecto de microlente gravitacional, una técnica basada en la relatividad general.

El hallazgo se registró durante un evento astronómico observado por el telescopio espacial Gaia en 2021, y fue confirmado por observatorios terrestres en Lituania y otros proyectos internacionales. La información fue publicada recientemente en la revista Astronomy & Astrophysics.

Microlente gravitacional: un método tan preciso como fugaz

La técnica utilizada consiste en detectar pequeñas variaciones en el brillo de una estrella de fondo cuando otro objeto masivo, como una estrella o planeta, pasa delante de ella y curva la luz por acción de la gravedad. Esta curvatura, predicha por Einstein, actúa como una lupa cósmica.

“Este tipo de trabajo requiere experiencia, paciencia y un poco de suerte”, explicó Marius Maskoliūnas, astrónomo de la Universidad de Vilna. “Solo una minoría de las estrellas observadas muestra el efecto de microlente”, agregó.

La señal de AT2021uey b fue detectada durante el breve paso del planeta frente a su estrella, lo que generó una anomalía de brillo de apenas unas horas. Sin embargo, esa mínima variación bastó para estimar su masa, su distancia orbital y la ubicación del sistema.

Una ubicación galáctica muy poco común

El planeta se encuentra a una distancia equivalente a cuatro veces la que separa a la Tierra del Sol, más allá de la “línea de nieve”, una región fría donde pueden formarse gigantes gaseosos. Su estrella anfitriona es una enana roja de baja masa y temperatura.

Lo inusual del descubrimiento es su ubicación: el sistema está en el disco de la galaxia, mientras que la luz de fondo procede del halo galáctico, una zona lejana y de baja densidad estelar. Esta coincidencia –conocida como evento disco-halo– es extremadamente rara por el grado de alineación necesario.

“Es apenas el tercer planeta hallado en esa región del halo”, señaló Edita Stonkutė, directora del proyecto. Según los astrónomos, la mayoría de estos fenómenos se registran cerca del centro galáctico o en su disco.

Un caso que desafía los modelos tradicionales

El entorno de baja metalicidad en el que fue hallado AT2021uey b representa un desafío para las teorías clásicas de formación planetaria. Hasta ahora, se creía que elementos pesados eran necesarios para el surgimiento de planetas grandes como Júpiter.

“Este tipo de descubrimientos nos obliga a repensar los modelos. Lo que considerábamos improbable puede ser mucho más común de lo que pensamos”, indicó Stonkutė.

La particularidad de AT2021uey b radica no solo en su ubicación y características, sino también en el procedimiento que permitió detectarlo. La microlente gravitacional es uno de los pocos métodos capaces de revelar cuerpos que no emiten luz ni bloquean visiblemente la de su estrella.

Un paso más en la exploración del universo oculto

El hallazgo se suma a una lista muy limitada de planetas descubiertos en las regiones externas de la Vía Láctea mediante este método. Además de abrir nuevas líneas de investigación, el caso de AT2021uey b destaca la importancia de las colaboraciones internacionales y de las tecnologías de observación tanto espaciales como terrestres.