Aunque el Gobierno eliminó algunos tributos claves, como el impuesto PAIS y la primera escala del impuesto a los autos de lujo, comprar un vehículo nuevo sigue implicando una carga impositiva considerable. Ya sea de fabricación nacional o importado, más del 50% del valor que paga el consumidor corresponde a impuestos y márgenes comerciales.

Qué impuestos paga un auto nacional

En los modelos fabricados en el país, los impuestos se dividen entre nacionales, provinciales y municipales. En el caso de los autos particulares y SUV, el IVA que se aplica es del 21%, mientras que los utilitarios livianos —como pick-ups y furgones chicos— tributan un 10,5%.

La carga impositiva nacional incluye:

  • 6,37% de aranceles por piezas importadas
  • 4,5% de impuesto a las Ganancias
  • 2,81% de impuesto a los Débitos y Créditos
  • 8,21% por contribuciones patronales y ART
  • 0,36% en concepto de participaciones patronales

A eso se suman tributos provinciales y municipales:

  • 5,54% de Ingresos Brutos
  • 2,6% de impuestos a los sellos e inmobiliarios
  • 2,08% en tasas municipales

Cuánto encarece un auto nacional

En total, un auto argentino con IVA del 21% afronta una presión fiscal del 53%. Un utilitario, al tener un IVA más bajo, queda en el 43%. Por ejemplo, si el costo puro de fabricación de un vehículo es de $20.000.000, el consumidor termina pagando $30.600.000. En el caso de un utilitario, el precio se eleva a $28.400.000.

Pero ahí no termina el camino hacia el precio final. A ese monto deben sumarse los márgenes de ganancia del fabricante y del concesionario, que rondan el 30% combinado. Así, el auto particular alcanza un valor cercano a los $42.000.000 y el utilitario ronda los $36.900.000.

Autos importados: qué impuestos se pagan

Para los modelos que llegan desde el exterior, los tributos cambian según el origen. Si el vehículo viene de un país extrazona —como Estados Unidos, Europa o Asia— paga un 35% de arancel de importación. En cambio, los provenientes de Brasil, México o Colombia están exentos de este impuesto, lo que reduce significativamente su precio final.

A esto se le deben sumar:

  • USD 2.500 de flete y seguro
  • 3% de tasa estadística
  • USD 1.000 de logística y traslado
  • 10% de carga fiscal entre Ingresos Brutos, Ganancias y otras tasas
  • 21% de IVA

Cómo se llega al precio final

Para ilustrar el impacto, un auto importado con un precio FOB (sin impuestos ni logística) de USD 20.000, termina costando:

  • USD 2.500 en flete y seguro
  • USD 675 de tasa estadística
  • USD 8.100 en arancel de importación
  • USD 1.000 en logística
  • USD 3.100 en impuestos internos
  • USD 7.227 de IVA

El subtotal asciende a USD 42.600. Al sumarle el margen de la marca (entre 15% y 25%) y del concesionario (entre 10% y 15%), el precio final para el cliente ronda los USD 57.500.

Un costo que va más allá del vehículo

Tanto para un modelo nacional como para uno importado, el precio que figura en la lista de venta refleja una cadena compleja de tributos, costos logísticos y márgenes de ganancia. En la práctica, menos de la mitad del valor de un auto representa el precio del vehículo en sí. El resto es, literalmente, impuestos sobre ruedas.