Johana Loto vivió una verdadera pesadilla cuando circulaba en su moto por pleno barrio Sur, más específicamente, por calle Crisóstomo Álvaraez. Esto se debe al hecho de que una mujer que conducía un automóvil la insultara, la amenazara de muerte y la rociara con gas pimienta. Este ataque le generó una serie de lesiones en su pecho, brazos y rostros.

La víctima optó por relatar a la prensa la agresión que recibió el pasado sábado. “Me dirigía en motocicleta y dobló hacia Crisóstomo Álvarez. Cuando llego a Crisóstomo y Chacabuco una mujer comienza a increparme, a insultarme por primera vez, diciendo que con mi espejo había tocado el retrovisor de su auto”, manifestó.

“Le digo que no es así, que está equivocada y que le pido disculpas si hubiera sido así, porque acostumbro a ser una persona correcta, le hubiese pedido disculpas y que no quería tener problemas. Entonces avanzo”, agregó Johana. Acto seguido, brindó detalles sobre el momento en que la situación comienza a tornarse peligrosa.

“En la cuadra siguiente, la señora me increpa, me amenaza de muerte con palabras irreproducibles. Esto ya era en Crisóstomo y Buenos Aires y huyo del lugar. Nunca creí que era real lo que me decía, pensaba que solo era que era simplemente porque estaba muy agresiva”, relató. A la altura de Crisóstomo al 300, Johana cuenta que esta mujer le cerró el paso con su auto por lo que apenas logró hacer pie para no caer, mientras veía que la agresora ya tenía el gas pimienta en su mano.

“Me empieza a rociar en cantidad y mientras me rociaba me insultaba. Sinceramente los primeros segundos yo me paralizo. No sabia que ella me venía siguiendo”, aseveró. “Empiezo a pedir ayuda y decirle a la gente que filme la patente. Los videos muestran la patente y la persona ya está identificada. Entonces comienzan a ayudarme. Un agente que se encontraba ahí en ese momento le pide que se detenga, no lo hace y huye”, añadió.

El gas pimienta recibido, generó lesiones en el rostro, en los brazos, en el pecho e irritación en los ojos. “Ya no puedo abrir los ojos y la gente me ayuda. Como no llegaba la ambulancia, un joven del 107 que había salido ya de su jornada laboral me auxilia y ofrecen llevarme en un vehículo particular porque ya no podía respirar”, finalizó.