Una bajante permitió encontrar alrededor de 400 kilos de monedas en las Cataratas del Iguazú
Una fuerte disminución del caudal del río Iguazú permitió realizar un operativo especial de limpieza en el sector donde caen las Cataratas. Durante el trabajo, los equipos encontraron alrededor de 400 kilos de monedas acumuladas en el lecho fluvial. El hallazgo expuso el impacto de una práctica repetida por turistas: arrojar dinero al agua como ritual de buena suerte, pese a que está prohibido dentro del área protegida.
La inspección pudo concretarse porque el flujo del río bajó muy por debajo de su promedio habitual. Esa situación dejó al descubierto una gran cantidad de residuos que permanecían sumergidos, entre ellos monedas, botellas, tapas, plásticos, pilas y dispositivos electrónicos. Según informaron los responsables del operativo, la acumulación de estos materiales representa un riesgo para el ecosistema del Parque Nacional Iguazú.
Por qué las monedas son un problema ambiental
Las monedas pueden oxidarse con el paso del tiempo y liberar sustancias que alteran la calidad del agua. Además, algunas especies acuáticas pueden ingerirlas al confundirlas con alimento, lo que agrava el daño sobre la fauna local. Los equipos de limpieza también advirtieron que la presencia de residuos no metálicos aumenta la presión sobre un ambiente natural que requiere conservación permanente.
Uno de los operarios que participó del despliegue explicó que muchos visitantes priorizan la superstición de pedir un deseo antes que el cuidado del entorno. Según señaló, esa costumbre genera un impacto ambiental serio porque introduce objetos ajenos al río y compromete a los animales que habitan la zona. El operativo volvió a poner en discusión la necesidad de reforzar la educación ambiental entre quienes visitan las Cataratas.
Qué harán con el material recuperado
El hallazgo fue difundido por medios brasileños a partir de un operativo realizado por Urbia+Cataratas, empresa encargada de tareas en el área. Desde la firma indicaron que la limpieza debe repetirse con frecuencia por la conducta de algunos visitantes, incluso con cartelería y monitoreo. También remarcaron que arrojar monedas resulta perjudicial para la conservación de un sitio reconocido como Patrimonio Natural Mundial.
Las monedas recuperadas serán clasificadas para definir su destino. Muchas presentan signos de corrosión por haber permanecido sumergidas durante largos períodos, lo que limita su reutilización. Aquellas que conserven condiciones de uso serán destinadas a proyectos ambientales, con foco en educación y plantación de árboles, en articulación con organismos de conservación.
Una práctica prohibida en un área protegida
Arrojar monedas, botellas u otros objetos al río está prohibido por las normas que protegen el Parque Nacional Iguazú. Estas restricciones buscan evitar daños sobre la fauna, el agua y el equilibrio del ecosistema. La condición de Patrimonio Natural Mundial refuerza la obligación de preservar el entorno y de reducir el impacto de las actividades humanas.
Tras el operativo, las autoridades insistieron en la importancia de prevenir estas conductas y promover una visita responsable. Las Cataratas reciben turistas de distintos países durante todo el año, por lo que cada práctica individual puede multiplicarse y dejar consecuencias visibles. El hallazgo de cientos de kilos de monedas mostró que una costumbre aparentemente menor puede convertirse en un problema ambiental de gran escala.

