Un negociador de la Policía logró que liberen a una mujer rehén de su esposo
Un negociador del Cuerpo Especial de Rescate y Operaciones (CERO), de la Policía de la Provincia logró que una mujer salga con vida de una situación de violencia de género. La víctima era rehén de su esposo, quien la tenía acorralada con una botella de vidrio.
El violento hecho tuvo lugar hoy viernes por la madrugada. La mujer logró encerrar a su esposo tras una puerta vidriada mientras sus hijos escapaban, pero ella no corrió con la misma suerte. El sujeto rompió los cristales y logró quitar los pasadores, a continuación tomó a su esposa como rehén en su propia casa. Por fortuna, la víctima pudo comunicarse a tiempo con el sistema de emergencias 911.
“Esta madrugada, se tomó intervención a través del sistema de Emergencias 911 y del jefe de turno de la Unidad Regional Norte, acerca de una situación crítica que se llevaba a cabo en un domicilio en jurisdicción de Comisaría Marti Coll. Teniéndose en cuenta que la negociación policial, es una de las especialidades del Cuerpo Especial de Rescate y Operaciones, se aplicó un protocolo y se dio intervención al equipo de turno para que se dirijan al lugar con el negociador”, señaló el comisario Mariano Domínguez a cargo del grupo CERO.
El sargento Juan José Roselló estuvo a cargo de esta negociación y señaló que “recibiendo directivas expresas del jefe del Cuerpo, se conformó el equipo, tanto táctico como de negociación. Nos desplazamos hacia el sitio, haciendo contacto con personal de comisaría que ya se encontraba allí y se nos dio intervención. Llegado el momento la situación era muy complicada, los índices de violencia que tenía esta persona eran muy altos. Se aplicó las técnicas de negociación a través de su hermana, haciendo ella de interlocutora, las cuales dieron muy buenos resultados porque al momento de solicitar el ingreso, accedió de manera pacífica”.
Luego de dos horas cautiva, la mujer recibió la atención médica correspondiente y relató que su esposo es paciente psiquiátrico hace 10 años. Pero que abandonó el tratamiento por decisión propia.
