El gobierno norteamericano, Donald Trump, anunció una importante suba de aranceles para todos los productos extranjeros que ingresen a Estados Unidos. Se trata del nuevo esquema de impuestos recíprocos impuesto por el Gobierno estadounidense por el cual los productos argentinos deberán pagar un mínimo del 10% de su valor para ingresar a ese mercado. La medida trajo preocupación en distintos sectores de la industria, especialmente la del acero, aluminio y automotriz. En este contexto, el Ejecutivo argentino, a través del canciller Gerardo Werthein, iniciará diálogo hoy con Jamieson Greer, titular de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), a fin de conseguir excepciones para los productos nacionales y evitar un fuerte desajuste en materia comercial.

Relación actual entre aranceles

Pese a que aún no se conocen los detalles del nuevo esquema, el 10% se sumaría al porcentaje que los exportadores argentinos pagan actualmente. Según la Cámara de Comercio Argentino-Estadounidense (ANCHAN) el arancel promedio a los productos norteamericanos se encontraba hasta ahora en de 6,4%, mientras que los productos argentinos pagaban 1,2% En cuanto a alimentos, la relación se encuentra en 16% contra el 4,6% que impone Estados Unidos. Para los textiles, el porcentaje es de 20,9% contra el 6,1% que cobra el mercado norteamericano. La tendencia es similar para calzado y el cuero, 19,8%contra el 7,1%), plásticos (11% y 13,7%,) y metales (1,4% y 0,2%) y transporte (14,1% y 11,2%), todos ellos con una cifra superior para productos importados en Argentina. En tanto, productos eléctricos y vidrios, el arancel es nulo (0%) o inferior al 1% para ambos.

La mirada de los especialistas

La principal preocupación de la Argentina reside en los sectores metalúrgico, petroquímico y energético, donde productos claves como maquinaria, insumos industriales y productos químicos, absorberían un coste significativo. Según consultoras privadas, el acero, aluminio y la industria automotriz podrían experimentar una significativa caída en la competitividad, seguido de una importante disminución en las exportaciones argentinas a ese país. Esto también repercutiría en los precios internos y por consiguiente en la rentabilidad de las empresas locales. En el caso del aluminio, estiman que el nuevo porcentaje podría pasar del 10% al 25%.

Atento a este problema, el director de la consultora DNI y experto en comercio internacional Marcelo Elizondo señaló que “se incrementaría el costo de ingreso porque las empresas exportadoras deberían absorber parte del pago del arancel bajando sus utilidades o ganancias por operación y a la vez probablemente eso desincentiva a los compradores en Estados Unidos porque son más caros los productos.

Con una mirada más positiva, la licenciada en Comercio Internacional y maestra en finanzas, Yanina Lojo, sostuvo que “para cualquier sector que exporte a Estados Unidos una suba de aranceles le resta competitividad, pero también se nos abren oportunidades”. “Hay países que van a tener aranceles aún más altos y es una oportunidad para conquistar mercados. Podemos competir en productos a Estados Unidos, pero al mismo tiempo esos productos que no van más a Estados Unidos por la suba de aranceles automáticamente van al resto del mercado, la competencia se vuelve más intensa. Nosotros somos exportadores de vino. Hay que ver cómo queda posicionada la Unión Europea por la suba porque el principal destino de los vinos de Francia es Estados Unidos. Ahí tenemos oportunidad de ganar nicho de mercado”, concluyó.