En la vorágine de la vida cotidiana, el equilibrio en los comportamientos de las personas puede ser un desafío constante. La forma en que abordamos nuestras acciones y pensamientos puede revelar una profunda conexión entre nuestra mente y nuestras decisiones diarias. Así, actitudes como el perfeccionismo, la obsesión y la intensidad emocional, cuando son sostenidas y extremas, pueden convertirse en un problema que afecte nuestra vida cotidiana.

Recientemente, la doctora Jessica Del Pozo, psicóloga clínica, abordó este tema en Psychology Today, donde habló sobre lo que denomina “adicciones psíquicas”. Estas incluyen la “adicción a la intensidad”, que impulsa la búsqueda constante de validación y exagera las experiencias. La “adicción a la perfección”, que genera intolerancia a los errores y un deseo de mantener una imagen impecable. La “adicción a la certeza”, que se asocia con un control compulsivo del entorno y temor a la incertidumbre. Y la “fijación en lo que está roto”, que lleva a enfocarse en lo negativo, ignorando lo que funciona bien.

Según Del Pozo, la adicción se define como la búsqueda compulsiva de algo a pesar de sus consecuencias adversas. Lo que significa que casi cualquier cosa podría asumir un papel adictivo en nuestras vidas. Esto incluye tanto sustancias como conductas, como el trabajo excesivo, las compras compulsivas o la obsesión por el control.

La dimensión psíquica de los comportamientos

Infobae consultó a expertos sobre la idea de “adicciones psíquicas” y cómo estas pueden manifestarse en la vida diaria. Cynthia Zaiatz, jefa del servicio de Salud Mental del Sanatorio Modelo de Caseros, explicó: “Cuando hablamos de adicciones, la mayoría piensa en sustancias como drogas o alcohol. Pero también existen adicciones comportamentales, que son actividades y comportamientos cotidianos que se transforman en una adicción, impidiendo que la persona lleve una vida satisfactoria”.

Zaiatz mencionó que una persona puede desarrollar una adicción emocional, como la necesidad de un control extremo o de perfección. Lo que afecta su vida diaria al buscar constantemente que todo esté perfectamente controlado. Este tipo de adicción puede llevar a un ciclo en el que la persona experimenta placer al ejercer ese control. Pero eventualmente, este comportamiento se vuelve cada vez más frecuente y compulsivo, dificultando su vida cotidiana.

Por su parte, Nicolás Bousoño, docente de Psicopatología en la UBA e investigador en el Instituto Clínico de Buenos Aires, señaló que “detrás de muchas de estas conductas adictivas está la problemática del reconocimiento del otro, una necesidad fundamental en la vida humana”. Para Bousoño, estas conductas pueden ser una forma de buscar excitación o reconocimiento cuando este no se obtiene de manera natural. Lo que puede llevar a una dependencia de ciertas prácticas o comportamientos.

Perfeccionismo y su impacto en la vida diaria

El perfeccionismo es otro aspecto destacado en este contexto. Laura Barrientos Nicolás, de la Facultad de Medicina de la UNAM, explicó en un artículo que las personas perfeccionistas suelen establecer expectativas muy altas para sí mismas. Aunque logren cumplir con casi todas sus metas, pueden sentirse fracasadas por no alcanzar la perfección absoluta. Lo que les genera ansiedad y les impide encontrar soluciones adecuadas a problemas cotidianos.

Any Krieger, psicoanalista y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), sostuvo que las conductas obsesivas y el perfeccionismo pueden ser intentos de aliviar el sufrimiento mental. “Estas conductas pueden ser una forma de poner un freno al malestar, pero a menudo no logran proporcionar el alivio buscado. En cambio, pueden deteriorar las relaciones y generar más ansiedad”, afirmó Krieger.

Tratamientos y enfoques terapéuticos

Para abordar estas problemáticas, Andrea Vázquez, doctora en psicología y profesora adjunta de la UBA, sugirió que es esencial un enfoque terapéutico personalizado. Que puede incluir desde la terapia individual hasta el uso de medicamentos en casos de ansiedad o depresión asociados. Vázquez destacó que la clave no está en el objeto de la adicción, sino en el lugar que ocupa en la vida del individuo, y que las estrategias terapéuticas deben adaptarse a cada caso particular.

Elsa Costanzo, jefa del Servicio de Psiquiatría de Fleni, añadió que las adicciones, ya sean a sustancias o comportamentales, producen cambios significativos en la persona, afectando tanto lo físico como lo mental y lo social. Según Costanzo, el tratamiento de estas adicciones requiere un enfoque global y multidisciplinario, adaptado a las necesidades individuales de cada paciente.