VOVE Tucumán dialogó con Patricia Álvarez, una mujer que debió irse de la provincia porque sufría violencia de género por parte de su pareja, un excomisario. Pese a las reiteradas denuncias, ninguna de las causas llegó a juicio oral.

“Él siempre fue una persona violenta pero se fue haciendo más fuerte con el tiempo. La situación terminó de complicarse cuando yo decidí poner fin y separarnos. Ahí comenzó el verdadero infierno. La verdad que me hizo vivir un calvario, era todos los días no saber con qué me iba a encontrar o qué me iba a hacer, a qué me iba a exponer. Me agredía en cualquier lugar, me abordaba, me violentaba, no solamente de manera física, sino también psicológicamente”, señaló. 

Este “calvario” que le tocó vivir la llevó a tomar la decisión de irse de la provincia, ya que no obtuvo ninguna respuesta de la Justicia. “Yo tomé la decisión de irme para poder para poder estar viva. Tuve que hacer un video y subirlo a las redes pidiendo que lo detengan. Lo único que conseguí era que emitieran una nueva restricción de acercamiento que él no hacía caso porque tenía colecciones firmadas por distintos jueces”, lamentó. 

“Yo tomé la decisión de hacerlo público con muchísima vergüenza a exponerme. Una vez que lo hice público, con pruebas en mano porque mostraba toda las denuncias que tenía, se comenzó a viralizar el caso y bueno me empezaron a  contactar de distintos medios de prensa. Recién la Justicia me llamó a ratificar la denuncia y ahí le ordenaron la detención. Lo detuvieron, estuvo en preventiva por treinta días y después de eso le dieron la libertad con un dispositivo electrónico que es la famosa tobillera”, explicó.

Juicio

A pesar de que pasaron varios años, esta mañana estaba previsto que inicie el juicio contra su expareja. Sin embargo, el mismo se canceló debido a un certificado que presentó la defensa del acusado por una presunta operación.  

“Yo creo que es hora que la Justicia actúe como corresponde y se termine esta impunidad con la que él ha gozado durante este tiempo y se termine este laberinto por el que ellos me han hecho circular para llegar acá después de cuatro años. Yo repito, estoy viva no porque la Justicia me haya protegido sino porque me fui. Yo dije, ‘la única manera de salvar mi vida es yéndome’, porque sino yo no estaba acá hablando, o sea hubiera sido una víctima fatal más”, concluyó.