Las ventas en enero experimentaron una fuerte caída, llegando en algunos casos al 40% en una comparación interanual. Este descenso se atribuye a la pérdida de poder adquisitivo, exacerbada por la devaluación de diciembre y el aumento de precios. Además, las perspectivas de incrementos en colegios, prepagas, servicios de luz y gas, y combustibles contribuyeron a una disminución significativa en la demanda final.

La Cámara Argentina de la Indumentaria (CIAI) informó que las empresas del sector, tanto en marcas de shoppings como en el mercado informal, experimentaron una caída severa, aproximadamente del 30% y del 40%, respectivamente. Se señaló la aparición de síntomas de preocupación, suspensiones y despidos en algunas empresas. Asimismo, la anticipación de reestructuraciones a medida que la población sienta el impacto en sus bolsillos de los aumentos previstos en tarifas y prepagas.

Los datos de ventas minoristas de enero, relevados por la Cámara de la Mediana Empresa (CAME), también indican una contracción promedio de casi el 30%. Los patentamientos de vehículos registraron una caída del 33%, siendo enero el peor mes en 20 años para este indicador. En el sector de línea blanca y electrónica, la demanda disminuyó entre un 45% y un 50%, y se prevé que, aunque pueda repuntar en febrero con el programa «Cuota simple», la situación podría cambiar si persisten aumentos en transporte y tarifas eléctricas.

La preocupación por la falta de insumos y vínculos de proveedores cortados también afecta a sectores industriales, como el automotriz. El sector metalúrgico expresó su profunda intranquilidad por el freno productivo debido a la falta de insumos y la incertidumbre sobre la deuda al exterior. En el sector alimenticio, aunque la demanda es más inelástica, también se observa una caída en la actividad. Las ventas de alimentos en los supermercados tuvieron una contracción del 11,6% interanual durante las primeras cuatro semanas de enero, según la consultora Scentia.

El comité ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA) discutió la caída en el nivel de actividad en diversos sectores, con referentes que advirtieron bajas cercanas al 30% en promedio en automotrices, siderúrgicas, textiles, aluminio y otros materiales de construcción. La incertidumbre sobre la sostenibilidad de muchas empresas persiste, y algunos sectores están considerando reestructuraciones y ajustes de costos ante el escenario económico actual.