Las prepagas comenzarán a enviar este lunes nuevas comunicaciones a sus afiliados, en las que informarán un ajuste menor al originalmente previsto para las cuotas de mayo. El cambio se dio luego de una reunión mantenida con autoridades del Ministerio de Salud, donde se les solicitó a las compañías moderar las subas.

En un primer momento, los aumentos informados por las empresas oscilaban entre el 3,5% y el 3,9%, e incluso algunas superaban el 4%. Sin embargo, las coberturas resolvieron absorber parte del incremento, por lo que los nuevos porcentajes de ajuste se ubicarán entre el 2,4% y el 2,7%.

Reacomodar sin colapsar

El objetivo del Ejecutivo es claro: alinear las cuotas del sistema privado de salud con la evolución de precios clave como los medicamentos. En marzo, el incremento de los remedios fue del 1,3%, por debajo del IPC general, que alcanzó el 3,7%. Pese a la reducción, las cuotas de mayo seguirán subiendo en torno al doble que el valor de los medicamentos, una diferencia que las empresas del sector justifican por el retraso acumulado en años previos.

Desde el sector insisten en que el desfasaje con respecto a sus costos no es nuevo y comenzó antes del actual gobierno. No obstante, reconocen que el diálogo actual con el Ministerio de Salud permitió evitar una nueva escalada de tensión como la que marcó los meses finales de 2023, cuando la discusión por los aumentos terminó judicializada.

Paritarias en el horizonte

El próximo punto de tensión será junio. El gremio de la Sanidad aún no cerró su paritaria y desde las empresas advierten que la negociación con los trabajadores impactará en el índice que se aplicará a las cuotas del mes próximo. Antes de este último pedido de moderación, algunas firmas manejaban un posible aumento del 5% para junio.

Hoy, tras la intervención del Gobierno, ese número quedó en suspenso. “Falta un siglo para junio y hay tiempo para reconsiderarlo si fuera necesario. Todo dependerá de la paritaria”, reconocieron desde una de las empresas líderes.

Consenso vs. confrontación

Este nuevo capítulo del conflicto por las cuotas de las prepagas deja una lección implícita: cuando hay margen para el consenso, los resultados pueden ser más previsibles. A diferencia de lo que ocurrió en 2023, cuando la discusión se judicializó y tensó aún más la relación entre el sector privado y el Estado, esta vez se logró una salida intermedia con un costo político y económico más bajo para ambas partes.