La Argentina cerró febrero con un superávit comercial de USD 788 millones, en un contexto de retroceso general del intercambio exterior. El resultado fue posible porque las importaciones cayeron con más fuerza que las exportaciones y compensaron así la menor entrada de divisas por ventas al exterior. En comparación con el mismo mes del año pasado, el saldo positivo mejoró en USD 513 millones.

De acuerdo con el informe del Indec, el intercambio comercial de bienes totalizó USD 11.137 millones, con una baja interanual del 7,2%. Durante el segundo mes del año, las exportaciones alcanzaron los USD 5.962 millones y retrocedieron 2,9%, mientras que las importaciones sumaron USD 5.174 millones y se desplomaron 11,8%. Esa diferencia entre ambos ritmos fue la que terminó sosteniendo el saldo favorable.

Qué pasó con exportaciones e importaciones

Las ventas argentinas al exterior se vieron afectadas principalmente por una caída de 7,1% en las cantidades exportadas, aunque esa merma fue parcialmente compensada por una mejora de 4,4% en los precios. En términos desestacionalizados, además, el retroceso fue todavía más marcado: 16,2% frente a enero. El dato expone que, más allá del resultado final del mes, el flujo exportador mostró un freno relevante.

Del lado de las importaciones ocurrió algo distinto. También hubo una mejora de precios, en este caso de 3,7%, pero las cantidades cayeron 14,9%, lo que arrastró el total mensual a una baja de 11,8% frente a febrero de 2025. Aun así, la serie desestacionalizada mostró un rebote de 8,2% respecto del mes anterior, una señal de que el movimiento importador no tuvo un único patrón.

Los rubros que empujaron y los que se hundieron

El desempeño exportador fue dispar según el tipo de producto. Las Manufacturas de Origen Industrial llegaron a USD 1.747 millones y crecieron 8,6%, mientras que los Productos Primarios alcanzaron USD 1.750 millones, con una suba de 8,2%. Esos dos rubros ayudaron a amortiguar la caída general de las ventas externas.

La contracara apareció en las Manufacturas de Origen Agropecuario, que sumaron USD 1.834 millones y retrocedieron 10,1%. El golpe más fuerte, de todos modos, se vio en Combustibles y Energía, donde las exportaciones cayeron 27,6% y se ubicaron en USD 631 millones. Esa baja terminó pesando fuerte en el resultado global del mes.

El ajuste importador fue más profundo

En las importaciones, casi todos los grandes usos económicos mostraron retrocesos. Los Bienes Intermedios, que explican más de un tercio del total comprado al exterior, bajaron 4,1% y quedaron en USD 1.779 millones. También se registró una fuerte contracción en Bienes de Capital, con una caída de 17,6%, y en Piezas y accesorios para bienes de capital, que se desplomaron 24,9%.

El ajuste fue todavía más duro en Combustibles y lubricantes, donde las compras externas cayeron 36,8% y totalizaron solo USD 145 millones. Los Bienes de Consumo y los Vehículos automotores de pasajeros también mostraron bajas, aunque mucho más moderadas. El cuadro general deja ver que la contracción importadora fue amplia y alcanzó a casi toda la estructura de compras externas.

La mejora en precios ayudó a sostener el saldo

Más allá de la caída en los volúmenes operados, la Argentina se vio favorecida por una leve mejora en los términos del intercambio. El índice subió 0,7% interanual, lo que implicó un mejor precio relativo para el comercio exterior argentino. Según el Indec, ese movimiento incrementó el poder de compra externo del país.

El organismo estimó incluso que, si se hubieran mantenido los precios de febrero de 2025, el superávit habría sido de USD 721 millones y no de USD 788 millones. En otras palabras, la mejora de precios aportó USD 67 millones extra al saldo comercial del mes. No cambió la tendencia de fondo, pero sí ayudó a engrosar el resultado final.

El complejo sojero mostró un deterioro fuerte

Uno de los sectores más golpeados fue el complejo sojero. La balanza comercial de los derivados del cultivo de soja dejó un saldo de USD 375 millones, lo que representó una caída de 50,7% frente a febrero del año anterior. Las exportaciones de este complejo se hundieron 30,4% y quedaron en USD 743 millones.

El deterioro estuvo explicado sobre todo por una caída de 28,6% en las cantidades exportadas y por una baja adicional de 2,5% en los precios. Dentro de ese universo, la harina y los pellets de soja retrocedieron 27,3% en volumen, mientras que el aceite de soja en bruto se desplomó 50,2%. El dato confirma que uno de los principales motores del comercio exterior argentino siguió mostrando debilidad.

Cómo fue el intercambio con los principales socios

Brasil se mantuvo como el principal socio comercial del país, aunque el saldo bilateral volvió a ser deficitario. En febrero, la Argentina tuvo con ese mercado un rojo de USD 222 millones, producto de exportaciones por USD 910 millones y de importaciones por USD 1.132 millones. Las ventas al vecino país cayeron 12,5%, mientras que las compras desde Brasil retrocedieron 18,7%.

Con China se registró el mayor déficit bilateral del mes, con un saldo negativo de USD 640 millones. Aun con una suba de 67,6% en las exportaciones hacia ese destino, que llegaron a USD 631 millones, las importaciones desde el gigante asiático siguieron siendo muy superiores y totalizaron USD 1.271 millones. Estados Unidos también dejó un saldo levemente negativo, mientras que con la Unión Europea el rojo fue de USD 76 millones.

Paraguay volvió a dejar un fuerte rojo

Entre los socios regionales, Paraguay mostró uno de los desequilibrios más notorios. En febrero, el comercio bilateral con ese país arrojó un saldo negativo de USD 322 millones. La Argentina importó desde allí USD 409 millones, con un incremento interanual de 22,3%, mientras que las exportaciones apenas llegaron a USD 87 millones, casi sin cambios respecto del año pasado.

El dato vuelve a mostrar que el superávit comercial de febrero no respondió a una mejora homogénea del sector externo, sino a una combinación puntual de menos importaciones, algunos mejores precios y un retroceso exportador más moderado que el de las compras. El saldo fue positivo, sí, pero la foto completa revela un comercio exterior en contracción y con señales mixtas según el sector y el destino.