El turismo internacional volvió a mostrar en mayo una marcada asimetría entre los que salen del país y los que llegan. De acuerdo con el último informe publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), salieron de la Argentina 752.834 personas, mientras que ingresaron apenas 315.390. La diferencia representa un saldo neto negativo de más de 437 mil personas.

El dato cobra relevancia en un contexto donde el Gobierno nacional intenta fortalecer las reservas del Banco Central. Sin embargo, el creciente número de turistas argentinos que eligen vacacionar en el exterior está generando un fuerte déficit en la cuenta de servicios. Solo en los primeros cinco meses del año, según estimaciones privadas, este desbalance ya supera los 5,7 millones de personas, el nivel más alto desde 2018.

Suben las salidas, bajan las llegadas

El informe de Estadísticas de Turismo Internacional (ETI) difundido por el Indec reveló que, en términos interanuales, el turismo emisivo creció 48,9% en mayo respecto al mismo mes de 2024. En sentido opuesto, el turismo receptivo cayó 10,1%, profundizando así una tendencia que se viene acelerando desde abril.

A nivel mensual, los datos desestacionalizados también marcaron un aumento del 6,6% en las salidas de residentes argentinos y una baja del 0,5% en la llegada de no residentes. En términos históricos, se trata del tercer mes de mayo con mayor volumen de turismo emisivo desde que se lleva registro, apenas por detrás de 2017 y 2018.

Una fuga que pesa en dólares

Según la economista Florencia Iragui, de la consultora LCG, en lo que va del año ya salieron del país más de 6,7 millones de personas por turismo. Por su parte, Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra, remarcó que el sector está dejando un saldo negativo relevante en la balanza de servicios: en el primer trimestre de 2025, el déficit por turismo ascendió a US$3500 millones y el rojo general por servicios se ubicó en US$4500 millones.

De continuar esta dinámica, el déficit total del año por turismo podría superar los US$10.000 millones, advierten los especialistas. En una economía que busca recomponer su posición externa, esa cifra representa un factor de presión adicional.

Para Sigaut Gravina, el fenómeno responde tanto al tipo de cambio competitivo para el turismo internacional como a la falta de atractivo del país para el turismo extranjero: «El turismo emisivo crece, el receptivo cae, y el resultado es un drenaje constante de divisas. Mayo no fue la excepción».