El FMI proyecta que la economía argentina crecerá 5,5% en 2025 pero advierte por riesgos globales externos
La economía argentina crecerá 5,5% en 2025, según el informe del staff técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre el nuevo acuerdo con el Gobierno nacional. Esta expansión, que llegaría tras una caída del 1,7% este año, estaría impulsada por una mayor demanda interna y por el efecto estadístico de un segundo semestre con recuperación más robusta.
Pese a la mejora proyectada, el organismo multilateral advierte que los riesgos siguen siendo “elevados y sesgados hacia una tasa de crecimiento menor”, debido a tensiones comerciales globales, problemas estructurales internos y pasivos contingentes heredados.
El reporte —publicado en la madrugada del sábado— forma parte del staff report que acompaña la aprobación del nuevo programa con desembolsos por USD 20.000 millones, de los cuales una parte importante se hará efectiva en 2025.
Comparaciones regionales y deterioro estructural
El FMI incluyó en el documento un apartado donde compara el desempeño argentino con el de sus principales vecinos en la región. Según sus datos, entre 2012 y 2023 el crecimiento promedio anual del PBI real fue prácticamente nulo, mientras que Colombia y Perú registraron avances cercanos al 3% anual, y países como México, Chile y Brasil también mostraron mejores desempeños.
Aún más preocupante, señala el Fondo, es que el PBI per cápita cayó un 10% entre 2011 y 2023, lo que refleja un “rezago significativo” en el estándar de vida de los argentinos frente a sus pares regionales. Esto, según el informe, se debe a una baja inversión y a un estancamiento en la productividad, agravado por la informalidad y la pérdida de calidad del empleo.
Reformas y ancla fiscal
Para revertir este deterioro, el staff técnico sostiene que es clave fortalecer los fundamentos macroeconómicos. De ahí la exigencia al Gobierno de alcanzar un superávit primario del 1,3% del PBI este año, que podría subir al 1,6% según las metas oficiales. A mediano plazo, el FMI proyecta un superávit primario corriente de 2,5% para sostener el ancla fiscal.
Entre las herramientas que considera necesarias, el Fondo menciona la reforma tributaria que el Ejecutivo deberá presentar en diciembre de este año, una revisión de la ley de responsabilidad fiscal en 2026 y un plan para eliminar todos los fondos fiduciarios —excepto el que subsidia el gas residencial— antes de fin de año.
Además, el informe destaca que el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) ya atrajo compromisos por USD 12.000 millones y se espera que impulse la inversión extranjera directa.
Riesgos por juicios y tensiones internacionales
El staff también advierte sobre “pasivos contingentes” que podrían poner en riesgo la consolidación fiscal, en referencia a los fallos pendientes por la estatización de YPF y los cupones atados al PBI. Aunque no menciona nombres, se trata de litigios que tuvieron como principal responsable al entonces ministro Axel Kicillof y que hoy podrían derivar en pagos multimillonarios.
Otro foco de preocupación para el FMI son las tensiones comerciales globales, en especial las derivadas de la política arancelaria de Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump. Aunque las exportaciones argentinas a EE.UU. representan apenas el 1% del PBI (USD 6.500 millones en 2024), un agravamiento del conflicto comercial podría afectar los precios de las materias primas y dificultar el acceso a los mercados internacionales.
En ese marco, el organismo señala que “una intensificación de las tensiones comerciales podría afectar la demanda global, llevar a condiciones financieras más apretadas y a caídas adicionales en los precios de las commodities”, lo que tendría un impacto directo en la economía argentina.
