Deudores zombies: quiénes son y por qué crece la preocupación en bancos y fintech
El aumento de la morosidad en el sistema financiero dejó a miles de personas en una situación delicada. Son clientes que tomaron préstamos o usaron financiamiento con tarjeta, no pudieron cumplir con los pagos y ahora quedaron con una calificación crediticia muy deteriorada. En el mercado ya los llaman “deudores zombies”: personas que no solo tienen dificultades para cancelar sus obligaciones actuales, sino que además quedarán fuera del crédito durante varios años.
El fenómeno preocupa a bancos, fintech y empresas de crédito extrabancario porque reduce la posibilidad de recuperar deudas y, al mismo tiempo, achica el universo de clientes aptos para nuevos préstamos. Aunque las entidades aseguran que la situación empieza a estar más contenida, el impacto del salto de la mora todavía se siente en los legajos digitales de los deudores. Una vez que el scoring queda dañado, bancos y plataformas financieras suelen cerrar el acceso a nuevas líneas de crédito.
Qué son los “deudores zombies”
La expresión se utiliza para describir a personas que quedaron atrapadas entre deudas impagas y falta de acceso a nuevo financiamiento. No están en condiciones de responder con normalidad a sus compromisos actuales, pero tampoco pueden refinanciarse fácilmente por fuera de acuerdos especiales. Para el sistema, pasan a ser clientes de alto riesgo y quedan relegados de futuras aprobaciones.
Desde los bancos explican que muchos de estos deudores no podrán volver a tomar crédito durante dos o tres años, incluso si logran ordenar parte de su situación. El problema es que el incentivo para pagar se debilita cuando la persona sabe que seguirá con un score bajo durante mucho tiempo. Por eso, las entidades buscan ofrecer planes más flexibles que les permitan recuperar al menos una parte del dinero prestado.
Refinanciaciones con tasas más bajas
Para enfrentar la llamada “mora tardía”, algunos bancos comenzaron a ofrecer refinanciaciones con condiciones más generosas. En varios casos, las tasas rondan el 25% anual en pesos, por debajo de la inflación esperada, y los plazos se extienden para que las cuotas resulten más manejables. La estrategia apunta a evitar que los incumplimientos se vuelvan definitivos y a darle al cliente una salida posible.
En una de las entidades más grandes del sistema señalaron a Infobae que la intención es ayudar a los deudores a recomponer su situación crediticia. Sin embargo, también reconocen que el daño sobre el historial financiero no desaparece de inmediato. Aunque la persona acepte refinanciar, su calificación seguirá baja y eso limitará el acceso a nuevos préstamos.
La mora golpea más fuerte en créditos personales y tarjetas
En los bancos, la mora de individuos se ubica en torno al 11,2%, concentrada principalmente en préstamos personales y tarjetas de crédito. El dato marca una fuerte tensión para el financiamiento al consumo, que había crecido con rapidez desde mediados de 2024. La combinación de tasas altas, caída de ingresos reales y menor licuación por inflación dejó a muchos hogares con cuotas más difíciles de afrontar.
El problema es todavía más pronunciado en fintech y empresas dedicadas al crédito fuera del sistema bancario tradicional. En ese segmento, los atrasos llegaron a cerca del 25%, lo que implica que una de cada cuatro personas tuvo dificultades para devolver el dinero recibido. Ese nivel de incumplimiento obliga a ajustar criterios de aprobación y encarece el riesgo para futuras operaciones.
Por qué aumentaron los incumplimientos
El salto de la mora se explica, en parte, por los préstamos tomados a tasas elevadas durante el segundo semestre del año pasado. Muchos usuarios asumieron deudas con la expectativa de que la inflación licuaría las cuotas, como había ocurrido en otros períodos. Esa dinámica cambió cuando la desaceleración inflacionaria hizo que las obligaciones pesaran más sobre los ingresos mensuales.
El ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó el problema a una combinación entre fuerte crecimiento del crédito, tasas altas y menor licuación de las deudas. Según su diagnóstico, muchas personas se sobreendeudaron esperando un escenario que finalmente no se produjo. Los bancos también admiten en privado que no estaban del todo preparados para responder a una demanda de crédito tan acelerada.
Los bancos piden evitar intervenciones
Alejandro Butti, CEO de Santander Argentina, planteó que la mora debería bajar gradualmente, aunque descartó volver a los niveles extremadamente bajos de años anteriores. Según explicó, aquellos registros estaban influidos por una inflación elevada que reducía el peso real de las cuotas con el paso del tiempo. En su análisis, una referencia más realista podría ser la de países como Brasil, donde los atrasos se ubican cerca del 5%.
El ejecutivo también advirtió contra posibles medidas legislativas para poner topes a las tasas o intervenir sobre la situación de los morosos. A su criterio, ese tipo de decisiones podría generar un efecto contrario y reducir la disponibilidad de crédito. La posición de los bancos es que el problema debe resolverse con mejores criterios de originación, seguimiento temprano de clientes y acuerdos de refinanciación.
Qué pasa con el crédito al consumo
Un informe de la consultora LCG indicó que el crédito en pesos al consumo dejó de caer en abril y mostró una leve suba mensual del 0,3%. El dato cortó una racha de cinco meses consecutivos de retrocesos, aunque todavía no alcanza para marcar una recuperación sostenida. Los préstamos con garantía real también acompañaron una dinámica positiva, mientras que el financiamiento a empresas volvió a caer.
En términos agregados, los préstamos en pesos registraron una baja leve y moderaron su crecimiento interanual. Para el sistema financiero, el desafío será volver a prestar sin repetir el ciclo de sobreendeudamiento que derivó en el aumento de la mora. Para los deudores que ya quedaron marcados, el camino será más lento: ordenar pagos, aceptar refinanciaciones posibles y reconstruir un historial crediticio que no se recupera de un mes para otro.

