Cuáles son los hábitos cotidianos que aceleran el deterioro cognitivo y se deben tratar de erradicar de la rutina
El deterioro cognitivo es una preocupación creciente a nivel mundial. Año tras año, las enfermedades que afectan al cerebro aumentan su incidencia, y los expertos advierten sobre los efectos negativos de ciertos hábitos cotidianos que pueden acelerar este proceso. Entre ellos, la alimentación poco saludable y las condiciones del entorno social juegan un papel fundamental.
Estos temas fueron abordados en la conferencia AAIC Neuroscience Next 2025, organizada por la Alzheimer’s Association y coordinada por FLENI en Argentina. Uno de los puntos clave fue la relación entre el exposoma social y el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
El término exposoma hace referencia a todas las influencias ambientales y sociales a las que una persona está expuesta a lo largo de su vida, desde la contaminación y la dieta hasta el nivel socioeconómico y las relaciones interpersonales.
La doctora Amy Kind, decana asociada de Ciencias y Programas de Salud Social en la Universidad de Wisconsin, explicó que su equipo de investigación ha encontrado una fuerte conexión entre la pobreza y el Alzheimer. “Las personas que viven en áreas desfavorecidas presentan mayores tasas de Alzheimer y otros tipos de neuropatología en el cerebro”.
A través de una métrica conocida como índice de privación de área, los investigadores han analizado muestras post mortem que refuerzan esta relación. Este índice es utilizado en Estados Unidos para evaluar riesgos de salud según el entorno social, y la experta propone su implementación en América Latina.
La relación entre la alimentación y el deterioro cognitivo
Además del entorno social, la alimentación juega un papel crucial en la salud cerebral. Según la doctora Claudia Suemoto, investigadora en envejecimiento y demencias de la Universidad de São Paulo, el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados está directamente asociado con un deterioro cognitivo más acelerado.
En 2022, un estudio presentado en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer en San Diego reveló que las personas cuya dieta incluía un 20% o más de calorías provenientes de ultraprocesados presentaron un deterioro cognitivo un 28% más rápido en comparación con quienes consumían menos de estos productos.
“Sabíamos que los ultraprocesados estaban relacionados con enfermedades como el cáncer y el infarto, pero ahora sabemos que también afectan la salud del cerebro”, destacó Suemoto.
Por qué los ultraprocesados afectan al cerebro
Los alimentos ultraprocesados incluyen productos como papas fritas, hamburguesas industrializadas, pizzas congeladas, embutidos y salsas listas. Se caracterizan por tener altos niveles de azúcares, grasas saturadas, aditivos y conservantes, lo que genera una serie de efectos perjudiciales en el organismo:
- Inflamación crónica: afecta los neurotransmisores y las conexiones neuronales.
- Desequilibrio de la microbiota intestinal, que influye en la función cerebral.
- Déficit de nutrientes esenciales, necesarios para el mantenimiento cognitivo.
Suemoto recomienda reducir su consumo y reemplazarlos por alimentos frescos y naturales, como frutas, verduras, legumbres, carnes magras y cereales integrales.
Cómo se pueden cambiar los hábitos alimenticios
La experta enfatiza que es necesario un enfoque integral que combine políticas públicas y educación nutricional. En Brasil, por ejemplo, se está evaluando la posibilidad de restringir la publicidad de ultraprocesados dirigida a niños y exigir un etiquetado más claro sobre sus efectos nocivos.
Por otro lado, destaca la importancia de volver a la cocina casera: “Sabemos que no siempre hay tiempo, pero preparar una comida desde cero vale la pena. Protegerás tu corazón y tu cerebro de enfermedades como el Alzheimer”, concluyó Suemoto. En definitiva, evitar el consumo excesivo de ultraprocesados, promover un ambiente social saludable y adoptar hábitos de vida más equilibrados son claves para proteger la salud cognitiva a largo plazo.
