El Gobierno nacional convirtió al Banco Nación en Sociedad Anónima mediante el decreto 116/2025, lo que modifica su estructura jurídica sin que deje de ser una entidad pública. Esta transformación busca otorgarle mayor flexibilidad operativa y eliminar restricciones que tenía bajo la figura de Sociedad del Estado. La decisión fue confirmada con la firma de Javier Milei antes de partir hacia EE.UU. en un nuevo decreto de la gestión libertaria.

El decreto establece que el nuevo esquema permitirá al Banco Nación competir en igualdad de condiciones con otras entidades financieras, dándole acceso a nuevas fuentes de financiamiento y posibilitando estrategias comerciales más dinámicas.

Según el documento oficial, la conversión a Sociedad Anónima permitirá una mayor flexibilidad en la gestión y alineación con estándares internacionales de transparencia y eficiencia. También incorporará mecanismos de gobierno corporativo más ágiles, optimizará los recursos y fortalecerá su posición en el mercado financiero. Además, ampliará su capacidad de financiamiento, lo que beneficiaría a clientes y a la economía en general.

El anuncio de Sturzenegger

Desde el Gobierno sostienen que el régimen de Sociedad del Estado generaba una descapitalización permanente sin riesgo de default, lo que obligaba al Tesoro a continuar financiando la entidad incluso en situaciones de ineficiencia.

El ministro de Desregulación y Transformación del EstadoFederico Sturzenegger, explicó que la medida busca mejorar la transparencia y el gobierno corporativo del banco. Entre los cambios, se elimina la obligación de que los depósitos judiciales exclusivamente en el Banco Nación.

Cómo impacta en los clientes

Desde la entidad aseguraron que la conversión no afectará a los clientes ni a los servicios actuales, sino que busca garantizar la estabilidad financiera del banco y ampliar su capacidad de otorgar créditos.

En términos operativos, uno de los primeros cambios será la sustitución de la sindicatura unipersonal por un órgano colegiado de tres miembros, siguiendo el modelo de otras sociedades anónimas.

A mediano plazo, el Banco Nación podría optar por cotizar en bolsa y abrir su capital, una decisión que requeriría la aprobación del Congreso y que marcaría un cambio estructural en la entidad más importante del sistema bancario público argentino.