La Cámara de Diputados se prepara para una semana clave. En medio del escándalo por la criptomoneda $LIBRA, el oficialismo busca contener los pedidos de interpelación que avanzan en el Congreso, con una estrategia que apunta a blindar a Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, y figura central del Gobierno.

La oposición logró aprobar dictámenes en las comisiones de Asuntos Constitucionales, Finanzas y Justicia que promueven citaciones a funcionarios de primera línea. Además de la hermana del Presidente, los pedidos alcanzan al jefe de Gabinete Guillermo Francos, el vocero Manuel Adorni, el ministro de Economía Luis Caputo, el titular de Justicia Mariano Cúneo Libarona y autoridades de la Comisión Nacional de Valores (CNV).

El objetivo: proteger a la hermana del Presidente

En la Casa Rosada ya asumieron que no podrán frenar todos los dictámenes. Según una alta fuente de La Libertad Avanza, el desafío es “definir qué se negocia y qué se entrega”, con un objetivo claro: evitar la imagen de Karina Milei sentada en el Congreso. “Eso no se puede dar”, reconocieron dentro del oficialismo.

La estrategia, por ahora, consiste en ofrecer la posibilidad de que Francos se presente a dar un informe de gestión o, en el peor de los casos, aceptar su interpelación individual. Pero cualquier intento de incluir a Karina en el recinto está siendo considerado una línea roja.

Tensiones internas y una negociación trabada

Las negociaciones en Diputados se vieron dificultadas por las diferencias internas dentro del oficialismo. Mientras los legisladores libertarios buscan abrir canales de diálogo para evitar un escándalo político, la Casa Rosada mantiene una postura intransigente. “El Ejecutivo no cede y es un problema. Si no hay algo, hay todo”, explicó un diputado que participa de las tratativas.

En paralelo, algunas bancadas opositoras impulsan interpelaciones más acotadas. Por ejemplo, el bloque Encuentro Federal propone citar solo a Francos. Otro dictamen, respaldado por Margarita Stolbizer y Nicolás Massot, suma a Adorni y Cúneo Libarona. Aun así, el oficialismo no ha definido cuál de estos caminos tomará, mientras busca contener el avance de una comisión investigadora.

La comisión investigadora y un delicado reparto de poder

Uno de los dictámenes aprobados contempla la creación de una comisión investigadora con representación proporcional por bloque. El esquema asigna dos miembros a cada bancada con más de cinco integrantes y uno adicional por cada veinte diputados, lo que le daría seis lugares a Unión por la Patria, tres a LLA, PRO y UCR, y dos a otras fuerzas como Encuentro Federal, la Coalición Cívica, Innovación Federal y el Frente de Izquierda.

Con este formato, el oficialismo contaría con un piso de 11 votos dentro de la comisión y acceso privilegiado a la documentación. Aun así, la tensión crece: gobernadores aliados advirtieron que respaldan la investigación y pidieron que el tema avance. “Nos piden que vayamos a fondo”, sostuvo un legislador cercano a una provincia oficialista.

Críticas al cerrojo libertario

Desde sectores dialoguistas también cuestionaron la actitud del oficialismo. “No es serio que no quieran hablar con Unión por la Patria, que tiene 98 diputados”, reprochó un legislador. Además, alertaron que el rechazo a abrir la agenda parlamentaria para discutir temas de interés común podría desembocar en un escenario adverso para el Gobierno.

La semana próxima, varios diputados viajarán a un encuentro organizado por la Red de Acción Política (RAP), lo que dará aire al oficialismo para reordenar su estrategia y negociar con más margen. Pero el tiempo corre.