Crece el ausentismo escolar en todo el país: la mitad de los alumnos falta más de 15 días al año
El ausentismo escolar volvió a encender alarmas en la Argentina y Tucumán no quedó al margen: el 36% de los estudiantes del último año de secundaria admitió haber faltado 15 días o más en 2024, nueve puntos por encima del 27% registrado en 2022. El dato surge de un informe de la organización Argentinos por la Educación y refleja una tendencia en alza que se repite en todo el país.
El fenómeno no es menor. A nivel nacional, el 51% de los alumnos reconoce haber superado las 15 inasistencias anuales, lo que marca un incremento de siete puntos en dos años. En Tucumán, si bien los niveles se ubican por debajo de distritos más críticos, el crecimiento es sostenido y preocupa a especialistas y autoridades educativas por su impacto directo en el aprendizaje.
El informe, basado en datos de las pruebas Aprender 2024, muestra además un corrimiento hacia patrones más graves de ausencias. El 21% de los estudiantes falta entre 15 y 19 días por año, el 20% entre 20 y 29, y un 10% supera las 30 inasistencias. En paralelo, cae el grupo con ausencias moderadas, lo que indica que cada vez más alumnos se alejan de la escuela de manera más prolongada.
La provincia de Buenos Aires encabeza el ranking de ausentismo: el 66% de los estudiantes reporta 15 o más faltas al año. Le siguen la Ciudad de Buenos Aires (59%), Tierra del Fuego (55%) y La Pampa (54%). En el otro extremo, Santiago del Estero (28%), San Juan (29%) y Jujuy (30%) presentan los niveles más bajos del país.
Para los directivos, el problema ya es central. El 46% lo considera el principal obstáculo para el aprendizaje, por encima de la impuntualidad o los bajos resultados académicos. La falta de asistencia sostenida no solo afecta el rendimiento, sino que muchas veces es la antesala del abandono escolar.
Detrás del fenómeno aparecen múltiples causas. El 62% de los estudiantes señala problemas de salud como principal motivo, pero la desmotivación ya ocupa el segundo lugar: el 39% admite que falta porque “no tiene ganas de ir a la escuela”. También inciden factores económicos, familiares y dificultades de acceso, especialmente en el sistema público.
Los especialistas advierten que el ausentismo es solo la superficie de un problema más profundo. “Es la punta del iceberg de una pérdida de valoración social de la escuela y del quiebre en el vínculo entre familias e instituciones”, explicó Bruno Videla, uno de los autores del informe. En la misma línea, la investigadora Sandra Ziegler alertó sobre procesos de “acumulación de desventajas” que la escuela no logra revertir.
El estudio también expone una debilidad estructural: Argentina aún no cuenta con un sistema nacional que permita monitorear con precisión las inasistencias. La mayoría de los datos proviene del autoreporte de los propios estudiantes, lo que limita el diseño de políticas públicas basadas en evidencia.
En este contexto, desde Argentinos por la Educación lanzarán la campaña #ArgentinaALaEscuela para visibilizar el problema y poner el foco en el tiempo efectivo de clases. El objetivo es instalar el tema en la agenda pública y avanzar en sistemas de información más robustos.
Mientras tanto, Tucumán muestra un crecimiento claro del ausentismo en los últimos años, aunque todavía con niveles más bajos que otras provincias. La tendencia, sin embargo, confirma que el problema ya no es aislado y que empieza a consolidarse como uno de los principales desafíos del sistema educativo.
