El proyecto de reforma laboral que el Gobierno de Javier Milei llevará al Congreso introduce cambios significativos en la forma en que los trabajadores podrán tomar sus vacaciones. La iniciativa, impulsada por la diputada Romina Diez, plantea una actualización del artículo 154 de la Ley de Contrato de Trabajo, con el objetivo de adaptar el régimen de licencias a las nuevas dinámicas del empleo.

Entre los principales ejes, el texto amplía los plazos para otorgar el descanso, permite dividir las vacaciones en tramos y establece nuevas obligaciones formales para los empleadores en la comunicación de los períodos de licencia.

Flexibilidad en el calendario y división del descanso

La propuesta habilita a las empresas a conceder las vacaciones en cualquier momento del año, incluso hasta el 30 de abril del año siguiente, lo que representa una flexibilización del calendario vigente. De este modo, el período de descanso ya no estará concentrado únicamente en los meses de verano, sino que podrá adaptarse a las necesidades operativas de cada sector.

Una de las modificaciones más relevantes es la posibilidad de fraccionar el período vacacional. El texto aclara que las vacaciones podrán dividirse en varios tramos, siempre que cada uno tenga una duración mínima de siete días corridos. De esta forma, el trabajador podría disfrutar su licencia en distintos momentos del año, pero sin que el descanso pierda su carácter reparador.

Notificación obligatoria y formalidades

El proyecto incorpora un requisito clave: el empleador deberá notificar por escrito la fecha de inicio de las vacaciones con al menos veintiún días de anticipación. Esta comunicación debe precisar el período correspondiente a cada empleado, garantizando previsibilidad y tiempo suficiente para organizar compromisos personales o familiares.

La obligación de aviso anticipado no elimina la posibilidad de negociación colectiva. Los convenios de cada actividad podrán establecer modalidades diferentes, siempre que no vulneren los derechos mínimos previstos por la ley. La medida busca un equilibrio entre la flexibilidad empresarial y la estabilidad organizativa de los trabajadores.

Derecho a descansar en verano y vacaciones familiares

Otro punto destacado es que cada empleado deberá gozar de vacaciones durante una temporada de verano al menos una vez cada dos años, salvo que manifieste expresamente su deseo de hacerlo en otra época. El texto busca asegurar que todos los trabajadores tengan acceso a los períodos más demandados para el descanso, especialmente en rubros donde la actividad no se detiene completamente.

Además, se mantiene la posibilidad de que los trabajadores casados o con vínculo familiar que se desempeñen en la misma empresa soliciten disfrutar sus vacaciones de manera conjunta. Si ambos lo piden, el empleador estará obligado a concederlo. Esta disposición apunta a facilitar la organización familiar y preservar un derecho que ya existía en la legislación actual.

Adaptación al mundo laboral actual

La reforma promueve un esquema más flexible y acorde a las necesidades del mercado laboral, pero sin eliminar los límites que garantizan el descanso efectivo. Al mismo tiempo, mantiene la posibilidad de que cada convenio colectivo adapte el régimen a su realidad productiva, especialmente en sectores estacionales o con alta rotación de personal.

Con la posibilidad de fraccionar los períodos, extender los plazos para otorgar la licencia y formalizar los avisos con anticipación, el nuevo marco busca armonizar los intereses de empresas y trabajadores. Según el texto, la intención es modernizar la normativa sin alterar el carácter irrenunciable del derecho a las vacaciones.