La reducción del 4% en el valor de la nafta y el gasoil anunciada por YPF este 1º de mayo busca contener el índice de inflación, pero especialistas advierten que su efecto será marginal. La medida podría aliviar levemente los costos logísticos de los combustibles, sin trasladarse de forma significativa al bolsillo de los consumidores.

La petrolera de mayoría estatal, que concentra más del 50% del mercado de expendio en Argentina, tomó la decisión tras evaluar la caída del crudo Brent, el valor del dólar oficial, los biocombustibles y la carga impositiva. A esto se sumó la postergación, por parte del Gobierno nacional, de la actualización de los impuestos al combustible líquido (ICL) y al dióxido de carbono (IDC), bajo el argumento de «sostener la estabilidad de precios».

Desde el Ministerio de Economía celebraron la iniciativa. «En esta nueva Argentina, los precios no son inflexibles a la baja», destacó Luis Caputo en sus redes, al asegurar que con esta baja YPF pasó a tener el litro de combustible un 9% más barato que sus competidoras.

Qué incidencia tiene en la inflación

Según el economista Emmanuel Álvarez Agis, la baja del 4% tendría un impacto muy limitado en el IPC de mayo: apenas 0,17 puntos si las demás empresas acompañan la medida, y solo 0,1 si queda restringida a YPF. «El efecto aislado es bajo y está afectado por otras variables que se mueven en sentidos opuestos», sostuvo.

Desde la consultora Analytica, Ricardo Delgado coincidió en que no habrá efectos deflacionarios, pero consideró que se trata de un instrumento útil para estabilizar la tasa de inflación. «Los precios son rígidos a la baja y este tipo de correcciones no se trasladan al IPC», analizó.

Orlando Ferreres, de OJF Asociados, agregó que el recorte en combustibles compensa —parcialmente— el impacto de las subas en tarifas de gas y electricidad. En cuanto a los alimentos, su influencia sería moderada y se distribuiría a lo largo de dos meses.

Qué dicen los transportistas

Roberto Rivero, director de Fadeeac, explicó que el combustible es uno de los once componentes del Índice de Costos del Transporte, con un peso importante, pero no determinante. «Puede generar una merma si no suben otros rubros como salarios», advirtió. Además, recordó que la incidencia logística sobre el precio final de los productos rara vez supera el 5%.

En marzo, el índice del transporte de cargas subió 2% mensual. En lo que va del año acumuló un alza del 6,3%, mientras que en los últimos doce meses avanzó 41,7%.

Sin efecto en el transporte público

Desde la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (Aaeta) aclararon que la baja de YPF solo aplica a los surtidores minoristas y no impacta en las compras mayoristas que realizan las empresas. Por lo tanto, los boletos de colectivo aumentarán según lo previsto: casi un 6% en CABA y provincia de Buenos Aires, con mínimas superiores a los $450.

¿Habrá alivio para el consumidor?

A pesar de la medida, el efecto final sobre la inflación será acotado. La decisión de YPF podría contribuir a sostener la tendencia descendente de los precios, pero no se espera un impacto significativo en el corto plazo. La presión sigue en otros rubros, como alimentos, donde en marzo el incremento fue del 5,9% y en abril alcanzó el 2,2%, según C&T.