Muchos son los mitos y leyendas en Tucumán, forman parte del folklore de nuestra tierra. Son relatos de paisanos del campo que fueron transmitiéndose a través de generaciones. En esta nota te contamos la leyenda de la mujer de blanco que hace su aparición en la ruta tucumana de Teniente Berdina.

La leyenda de la «dama de blanco» o simplemente como se le nombra en Tucumán: «La mujer de blanco», es similar a la mexicana «La llorona». La versión tucumana narra la historia de una mujer que ahogó a sus hijos en un río por un amor no correspondido de un hombre. Arrepentida de sus actos asiste, entre lágrimas y llantos, al lugar donde cometió el aberrante crimen. Y un día decide quitarse la vida.

Se dice que su fantasma ronda por las noches buscando especialmente niños solitarios. Para espantar o castigar a adultos que se cruzan en su camino en horas nocturnas. Las rutas tucumanas tienen sus historias acerca de este fenómeno paranormal, muchos habitantes del interior afirman haber tenido contacto con esta aparición, al menos, en alguna oportunidad.

El equipo de «Exploradores Urbanos» se dirigió hasta la localidad de Teniente Berdina ubicada en el departamento Monteros, en los márgenes con el río Aranilla, donde cruza un puente solitario sin casas cercanas. Los habitantes de este pueblo se ven obligados a transitar en sus vehículos particulares, por la falta de transporte público hacia Famaillá, el lugar más cercano para realizar sus compras. Muchos se ven obligados a transitar estos tramos de la ruta provincial 324 en motocicleta.

Afirman que en cercanía a este puente han sido testigos de la aparición de «La mujer de blanco». Un joven habitante del pueblo, llamado Claudio, contó que una noche regresaba de una reunión con amigos y al querer atravesar por el puente se le manifestó esta aparición aproximadamente unos 50 metros hacia el lado norte en el medio de la ruta.

«Recuerdo haber enfocado con la luz de la moto y haber divisado la figura de una dama con ropajes blancos. Pero más que prendas eran como una especie de vapor de color blanco que parecía moverse con el viento y levitar en el aire. Los cabellos de color negro largo, lacio, le cubrían el rostro, no podía distinguir bien si estaba de frente o de espaldas». Agrega: «Lo que me obligo a dar vuelta y regresar por el camino en dirección hacía Famaillá». Recuerda que estaba espantado de susto y que esa noche se quedó a dormir en casa de su hermana.

Todos los relatos son similares acerca de esta aparición, siempre se manifiesta en horas de la noche, en un punto determinado de la ruta. Aparece por temporadas, luego nadie vuelve a ser testigos de estas manifestaciones. ¿Viste alguna situación paranormal?