El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que el retiro de las fuerzas estadounidenses de Irán se concretará “muy pronto, en dos o tres semanas”, en medio de un escenario de alta tensión tras los recientes ataques contra instalaciones militares iraníes y con negociaciones abiertas con nuevas autoridades en Teherán.

Desde la Casa Blanca, el mandatario sostuvo que la operación militar produjo un “cambio de régimen” y aseguró que ahora Washington mantiene contactos con “personas más razonables y menos radicalizadas”, aunque aclaró que el final del conflicto no depende exclusivamente de la firma de un acuerdo. “Estamos terminando el trabajo, y creo que en unas dos semanas, o tal vez un par de días más, las fuerzas estadounidenses se retirarán”, afirmó.

En ese marco, Trump destacó el impacto de los bombardeos recientes sobre infraestructuras estratégicas y aseguró: “Les llevará entre 15 y 20 años reconstruir lo que destruimos”. Según explicó, los ataques alcanzaron instalaciones vinculadas a la Guardia Revolucionaria y fábricas de misiles, lo que, a su entender, debilitó significativamente la capacidad militar iraní.

El mandatario también descartó una intervención directa en el estrecho de Ormuz y sostuvo que la seguridad marítima quedará en manos de los países de la región. “Francia, China y otros países podrán abastecer sus barcos y arreglárselas por sí mismos”, señaló, marcando un cambio en la postura tradicional de Estados Unidos en uno de los puntos más sensibles del comercio energético global.

En paralelo, Trump reconoció que no está en sus planes avanzar sobre los depósitos de uranio altamente enriquecido de Irán, al considerar que se encuentran en instalaciones subterráneas de difícil acceso. “Ni siquiera pienso en eso. Eso está tan profundamente enterrado que sería muy difícil para cualquiera”, explicó, relativizando uno de los objetivos centrales de la ofensiva iniciada a fines de febrero.

Del lado iraní, el canciller Abbas Araqchi confirmó que Teherán aún no respondió a la propuesta presentada por Estados Unidos para poner fin al conflicto. El funcionario advirtió que el nivel de confianza entre ambos países es “nulo” y condicionó cualquier avance a un cese integral de los conflictos en la región, rechazando alternativas de alto el fuego temporales.

Araqchi también cuestionó la credibilidad de Washington al recordar la salida estadounidense del acuerdo nuclear de 2015 y los ataques realizados durante instancias previas de negociación. En ese sentido, sostuvo que Irán mantiene su capacidad militar y advirtió que sus fuerzas están preparadas para responder ante cualquier intento de invasión terrestre, en un contexto que mantiene abierta la incertidumbre sobre la evolución del conflicto.