Se cerró el Acuerdo Mercosur–Unión Europea: Argentina participará del acto de firma el 17 de enero en Asunción
Después de más de 25 años de negociaciones, el Acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea dio este viernes un paso decisivo: el Consejo Europeo aprobó formalmente el tratado y habilitó la instancia final de firma, que se realizará el 17 de enero en Asunción, con Paraguay como país anfitrión por ejercer la presidencia pro tempore del bloque sudamericano.
La decisión fue ratificada este viernes en Bruselas, donde 21 de los 27 países de la Unión Europea votaron a favor, alcanzando así las mayorías exigidas por la normativa comunitaria. Alemania, España e Italia fueron claves para destrabar el proceso, mientras que Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría votaron en contra. Bélgica optó por la abstención.
Una firma histórica tras décadas de negociaciones
Con la aprobación europea confirmada, los Estados miembro del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— avanzaron hacia la etapa final: la firma del acuerdo. El canciller argentino Pablo Quirno confirmó que la rúbrica se concretará el 17 de enero en Paraguay, y calificó el entendimiento como “el acuerdo más ambicioso celebrado entre ambos bloques”.
Aunque el esquema definitivo del acto todavía no fue comunicado oficialmente, fuentes diplomáticas indicaron que la firma podría realizarse a nivel de cancilleres, con la participación de los ministros de Relaciones Exteriores de los cuatro países del Mercosur. También se espera la presencia de la presidenta del Consejo Europeo, Ursula von der Leyen, quien ya había participado en la última cumbre del bloque realizada en Uruguay.
El presidente Javier Milei mantiene agenda abierta para esa fecha y no se descarta que asistan los jefes de Estado. “Siguen las buenas noticias”, escribió el mandatario en redes sociales, en línea con la celebración que se replicó en varias capitales de la región.
El trasfondo político y geopolítico de la decisión
La aprobación del acuerdo no estuvo exenta de tensiones internas en Europa. El presidente francés Emmanuel Macron había anticipado públicamente el voto negativo de su país, argumentando que los beneficios económicos serían limitados y que el tratado podría afectar a sectores agrícolas sensibles.
Sin embargo, esas objeciones no lograron frenar el proceso. La Comisión Europea terminó de consolidar los apoyos tras comprometer 45.000 millones de euros adicionales a partir de 2028 para la Política Agrícola Común (PAC), un punto clave para destrabar resistencias en países como Italia.
Además del factor económico, diplomáticos del Mercosur reconocieron que el nuevo escenario geopolítico internacional aceleró la decisión europea. La creciente presión de Estados Unidos sobre Groenlandia y el reordenamiento global de alianzas reforzaron la necesidad de la Unión Europea de consolidar acuerdos estratégicos con regiones aliadas.
Qué establece el Acuerdo Mercosur–Unión Europea
El tratado es un acuerdo político y comercial integral que busca profundizar la relación entre ambos bloques sobre tres pilares. Diálogo político y derechos humanos; cooperación económica, social y ambiental; y liberalización del comercio.
Una vez en vigor, creará un mercado integrado de más de 700 millones de personas, concentrando cerca del 35% del comercio global y más del 30% del PBI mundial. En el plano comercial, prevé la eliminación progresiva de la mayoría de los aranceles. También cuotas específicas para productos agroindustriales —como carne, maíz y etanol— y reglas comunes para servicios, inversiones y compras públicas.
Para Argentina y el resto del Mercosur, el acuerdo implica mejor acceso al mercado europeo y recuperación de preferencias comerciales. También la reducción de costos industriales, impulso a las pymes y reconocimiento de indicaciones geográficas de productos regionales.
Lo que viene: ratificación y entrada en vigencia
Tras la firma en Asunción, el tratado deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo y por los congresos de cada país del Mercosur. Si no surgen nuevos obstáculos políticos, se estima que el acuerdo podría entrar en vigor hacia finales de 2026. Y cerraría así uno de los procesos negociadores más extensos de la historia comercial contemporánea.