El presidente de Maizar, Federico Zerboni, reclamó acelerar el cronograma de reducción de retenciones anunciado por el Gobierno nacional. El planteo fue realizado durante la apertura del Congreso Maizar 2026, donde el dirigente valoró la baja prevista para algunos cultivos, pero pidió avanzar hacia retenciones cero «en el menor tiempo posible». Del encuentro participaron también el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta; el presidente del Congreso Maizar, Ramiro Costa; y el ministro del Interior, Diego Santilli.

El nuevo esquema oficial para maíz y sorgo prevé una reducción gradual de los derechos de exportación desde el primer trimestre de 2027. La alícuota quedará en 8,25% hasta marzo de ese año, bajará a 8% entre abril y junio, a 7,75% entre julio y septiembre, y a 7,50% en el último trimestre. En 2028, la reducción continuará de manera trimestral hasta llegar al 5,5% desde octubre.

El pedido de Maizar

Zerboni sostuvo que el cronograma aporta previsibilidad, pero remarcó que el sector necesita una baja más rápida para poder invertir y expandir la producción. «Valoramos la reciente rebaja para algunos cultivos y un cronograma de reducción para otros, lo que otorga previsibilidad, pero si bien este es el camino correcto, necesitamos acelerar ese cronograma», afirmó. También señaló que una mejora de las cuentas fiscales debería permitir avanzar hacia una eliminación completa de los derechos de exportación.

El dirigente vinculó ese reclamo con la necesidad de un acuerdo fiscal más amplio entre Nación, provincias y municipios. Advirtió que las bajas de retenciones pueden quedar neutralizadas si otros niveles del Estado aumentan el Impuesto Inmobiliario Rural o tasas municipales. «No puede ser que cada punto de baja a las retenciones se lo lleven aumentos» en tributos locales que, según cuestionó, no siempre tienen una contraprestación clara.

El potencial del maíz

Durante su exposición, Zerboni repasó los desafíos técnicos y productivos de la cadena. Uno de los principales temas fue la chicharrita, la plaga que en campañas anteriores provocó pérdidas equivalentes al 20% de la cosecha. También mencionó la posibilidad de ampliar la frontera productiva hacia la Patagonia, con proyectos de maíz bajo riego desde Río Negro hasta Santa Cruz.

El presidente de Maizar recordó que la entidad lanzó el objetivo «10×10», que apunta a sembrar 10 millones de hectáreas y alcanzar un rendimiento promedio de 10 toneladas por hectárea. La meta final es llegar a una cosecha de 100 millones de toneladas de maíz. Según Zerboni, la Argentina pasó de un esquema cercano al «7×7», con casi 50 millones de toneladas, a una campaña estimada en 64 millones, aunque todavía se mantiene lejos de su potencial.

El dirigente también destacó que el objetivo no es solo producir más granos. Planteó que el maíz debe transformarse en carnes, lácteos, huevos, etanol e insumos industriales con mayor valor agregado. En ese marco, pidió avanzar con una Ley de Biocombustibles moderna y con normas que impulsen la industrialización en origen.

«No podemos dejar pasar otra vez el tren»

Zerboni utilizó una comparación para advertir que la Argentina vuelve a tener una oportunidad histórica. Recordó una conversación con un productor italiano que le dijo que el país había dejado pasar varias veces «el tren de las oportunidades extraordinarias» y que ahora ese tren volvía a pasar. Para el dirigente, la geopolítica actual abre una ventana para alimentos, energía, minería y agroindustria.

El presidente de Maizar afirmó que algunas actividades ya empezaron a aprovechar ese contexto. Mencionó el crecimiento de la minería y la energía en provincias como Neuquén, Salta, San Juan y Catamarca. Según su análisis, el agro también necesita un marco regulatorio estable para transformar potencial en inversión y producción real.

El mensaje del Gobierno al campo

El secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, defendió las medidas tomadas por el Gobierno para el sector agropecuario. Recordó el discurso de Javier Milei en la Bolsa de Cereales y sostuvo que marcó un cambio de paradigma frente a administraciones anteriores. «Las retenciones se están bajando, los aranceles se van eliminando, no hay cupos, no hay prohibiciones, no hay pedidos de permiso para exportar», afirmó.

Iraeta pidió al sector acompañar con una actitud más optimista las decisiones oficiales. Dijo que el Gobierno necesita ayuda de los productores para sostener el cambio de rumbo y evitar que vuelvan políticas restrictivas para el campo. «Tengamos actitud de que algo bueno está ocurriendo», señaló ante el auditorio.

El funcionario reconoció que las medidas no resuelven todos los problemas del sector, pero insistió en que la baja de impuestos y la eliminación de trabas ya están en marcha. También afirmó que hará «lo imposible» para que no se retroceda en la política agropecuaria. La discusión quedó centrada en el ritmo: el Gobierno defiende el cronograma y Maizar pide que la reducción de retenciones llegue más rápido.