Milei se aferra al dogma económico mientras sube el riesgo país y el mercado se agita
Javier Milei se mostró inflexible frente a las crecientes presiones políticas y económicas. “La única forma de que renuncie a este esquema es que me maten”, advirtió en la Casa Rosada sobre su programa económico, reafirmando que el equilibrio fiscal es innegociable. El Presidente acusó a sus críticos de pretender un aumento del gasto público que, según su visión, sería volver al pasado.
Cerca suyo aseguran que, para Milei, no se trata solo de un modelo de gestión sino de un compromiso personal e ideológico con la obra de Ludwig von Mises, su faro intelectual. En ese marco, el mandatario reiterará en cadena nacional que la disciplina fiscal no es negociable, pese a los cuestionamientos internos y externos.
Tensión en el mercado y riesgo político
El mensaje presidencial coincidió con un nuevo cimbronazo en los mercados: el dólar se acercó al techo de la banda cambiaria, el riesgo país superó los 1.000 puntos y los bonos cayeron con fuerza. Los analistas advierten que la desconfianza no es solo económica, sino también política, con dudas crecientes sobre la capacidad del Gobierno de negociar con el Congreso.
La incertidumbre se acentuó después de la derrota en la provincia de Buenos Aires. Según operadores financieros, el mercado descuenta un escenario frágil para 2026, cuando el Tesoro deberá afrontar vencimientos de deuda significativos sin acceso claro a financiamiento externo.
Caputo y el Banco Central, bajo presión
El ministro de Economía, Luis Caputo, y el titular del Banco Central, Santiago Bausili, intentaron llevar calma en una transmisión oficialista en la que ratificaron que no habrá cambios en la política cambiaria. Allí participaron también José Luis Daza y Federico Furiase, quienes defendieron la estrategia de intervención limitada en los mercados.
Sin embargo, las señales fueron insuficientes. La baja de tasas de interés y las ventas de dólares para sostener la liquidez generaron desconfianza entre los inversores. “Me preocupa más el movimiento de los bonos que el del tipo de cambio. El mercado empezó a hacer cuentas”, señaló un economista en off the record.
El dilema de la gobernabilidad
Con la mirada puesta en octubre, en el oficialismo reconocen que la fortaleza de su plan depende de la gobernabilidad política. Tras los vetos en el Congreso y la resistencia opositora, la mesa de decisiones del Gobierno busca recomponer vínculos con gobernadores y sectores de poder, aunque sin resignar el rumbo económico.
Caputo insistió en que el camino elegido permitirá ordenar la macroeconomía y bajar la inflación, aunque admitió que el ajuste “ahogó” la actividad. Mientras tanto, en el mercado crece el debate sobre si el esquema de “equilibrio inestable” puede sostenerse o si, en realidad, es un modelo demasiado frágil para resistir nuevas tensiones.
Un “Big Bang” prometido para las empresas
Pese a la tormenta financiera, el oficialismo promete un paquete de reformas profundas para el sector privado hacia fin de año. Según adelantaron Caputo y Daza, se tratará de un “Big Bang” de medidas que buscan dinamizar la economía y mostrar resultados más visibles para la ciudadanía.
“Son reformas espectaculares, lo que la gente pide”, afirmó Caputo, aunque advirtió que solo podrán concretarse si existe respaldo legislativo. En ese sentido, la estrategia oficial sigue atada a la elección de octubre, considerada decisiva para definir si el Gobierno contará con los votos necesarios en el Congreso.